Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Gold Finger

Vamos a estrenar algún chistecillo en el blog 😉

¡Manolo, te has vuelto a olvidar otra vez!
– ¿De qué, Pepi?
– ¡Hoy cumplimos 5 años de casados!
– Pe… pe… pero, ¿cómo me voy a olvidar de eso?
– Pues quiero que me lleves a cenar, a ver un buen espectáculo y a bailar.
– ¡Justamente era eso lo que había pensado!
– Está bien, quiero que me lleves al Gold Finger
– ¿Quéeee? ¿Estás loca? ¡Eso es un antro!
– ¡Manolo! ¡Quiero que me lleves ahí porque quiero conocerlo!
Y fueron… Apenas llegaron, el aparcacoches dijo:
– Buenas, ¿cómo le va caballero? ¡Me alegro de verlo otra vez!
La mujer saltó sorprendida:
– ¿Qué dice éste? Ha dicho que se alegraba de verte otra vez. ¿Has estado tú aquí?
– ¿Yo? ¿Pero estás loca? ¿En este antro? Los porteros le dicen a todos lo mismo. Estos lugares son asi…
Llegaron ante el portero:
– Señor Murillo… ¡Qué alegría!
– Te ha dicho Señor Murillo… ¡Este te conoce!
– ¿Eh?… Cómo no me va a conocer, si trabaja en el edificio de mi oficina. Es el electricista del edificio.
Ya dentro, los recibió Alex, el gerente:
– ¿Cómo está Doctor Murillo? ¿La mejor mesa, como siempre, verdad?
– ¿Este también es electricista en tu oficina, Manolo?
¡Te voy a matar!
– No… eh… no, este señor me conoce porque es el que me vendió el mono volumen que te regalé…
– Manolo, me estás…
En ese momento apareció la vendedora de cigarrillos:
– ¡Mi Reeeeeeeeyy! ¿Te doy tu Cohiba? …
La cigarrera se puso el habano entre los pechos:
– ¡Mete la manita, mi amor, y saca tu habanito!
Pepi estaba a punto de matar a su marido cuando se apagaron las luces. Por fin se sentaron y empezó el espectáculo. Apareció una mujer espectacular que empezó a hacer un striptease. Cuando se quedó sólo con el tanga se acercó a la mesa de Manolo y, muy sensualmente, preguntó a toda la concurrencia:
– Y ahora… ¿quieeeeeeen me va a quitar el tanguitaaaaaaaa?
Todos los presentes cantaron a coro:
– ¡Se ve, se siente, Manolo con los dientes! ¡Se ve, se siente, Manolo con los dientes! Pepi no aguantó más. Salió corriendo y se metió en un taxi. Manolo la siguió y también entró en el vehículo.
La mujer empezó a pegarle y a tratar de tirarlo por la puerta.
– ¡Eres el hijo de puta más grande que he visto!
Pepi se quitó un zapato e, histérica, comenzó a pegarle en la cabeza y a gritarle los tacos más gordos que se sabía. El taxista se dio la vuelta y dijo:
– Mire que hemos llevado putas locas, Don Manolo…
pero, como esta… ¡¡¡Ninguna!!!!

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1 Comentario

  1. jio

    jejeje, es bueno, aunque me sonaba ya. el título me suena a la canción de la shirley bassey… goooold finger, charararan….. it´s a man….

Comentarios cerrados.

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