Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Un post Real

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Esta semana tiene lugar un acontecimiento en este país, que puede ser el más importante en cientos de años para algunos y una mierda empapelada para otros, pero el caso es que la Boda Real entre el Príncipe Felipe y Letizia Ortiz se ha convertido en un boom que no deja indiferente absolutamente a nadie.

Por eso, desde hace ya unas semanas un reguero continuo de noticias, artículos, posts y reportajes inundan cualquier canal informativo que se precie.

Esto me recuerda al año Xacobeo porque conforme se acerca el día clave, el camino se va inundando de más y más gente. Ese día, ya casi está aquí, así que imaginaos que todo lo que nos queda hasta el próximo Sábado (3 días) va a ser un auténtico acorralamiento de comunicación.

Os aseguro que he leído mucho sobre el tema, y he comprobado como compañeros blogueros lo tratan desde una ópica política, (republica o monarquía), desde una óptica social (fenómeno de masas, organización del evento), desde una óptica económica (gastos que nos supone a los españoles), incluso desde ópticas irónicas, cómicas e insultantes.

A mi, me parece interesante hablar del asunto desde un punto de vista que creo que hasta ahora no se había abordado, esto es el personal y humano: ¿Qué puede sentir nuestro Príncipe Felipe el día más feliz de su vida? ¿O quizás el segundo, porque para él, el primero puede que sea cuando lo coronen rey? ¿Y la futura princesa? ¿Qué pensará y sentirá durante esos momentos Leticia Ortiz?

Vamos a meternos en sus pieles.

Imaginaos, que sois el Príncipe; 01:00 de la madrugada del Viernes al sábado. En la cama del Palacio Real dando vueltas, con un pitillo encendido. Se muere de los nervios. Parece que la serenidad que le suele acompañar en los grandes acontecimientos esta vez no está de su lado. Así que decide telefonear a Leti:

– Letizia, ¿Qué tal cariño, cómo lo llevas?
– Jo, Felipe, esto es demasiado para mi, estoy tan excitada que seguro que no puedo dormir esta noche.
– No te preocupes mi niña, que mañana ya estaremos juntos y no nos separará nada ni nadie.
– Si, mi amor, ya sabes, que eso es lo que más deseo en este mundo. Espero no saltarme el protocolo, ya me conoces lo bastilla que soy.
– Jajajaja, pero si lo haces divino Leti, no te preocupes, que para saltarse el protocolo ya está mi padre. (Risas…)
– Estoy deseando verte, seguro que vas guapísimo.
– Y yo a ti, cuando entres por la Iglesia, no sé que cara voy a poner. Bueno encanto, tu descansa tranquila, ponte una tila si quieres, ¿Vale? y mañana te llamo cuando me levante, quizás ahora te mande un mensaje.
– Vale peke, pues en eso quedamos. Si que me voy a poner la tila, mañana, cuando tu te levantes yo ya andaré con los pelus. Te quiero.
– Y yo Leti, un montón, hasta mañana.

SMS real, de Felipe a Leticia. 1:25 de la mañana: Letizia, eres la mujer de mi vida, estoy absolutamente enamorado de ti y mañana te lo confirmaré ante los españoles.

SMS no tan real (de momento) de respuesta. 1:27: Gracias mi niño, a mi me pasa lo mismo, mañana te miraré a los ojos y te diré el si quiero ante tu corazón y el mío.

1:28. Felipe se levanta y va el servicio. Mientras micciona piensa tonterías causadas por el nerviosismo: “jajaja, esta será mi última meada como soltero”. Se mira en el espejo y se va de nuevo a la cama. Vueltas y más vueltas, hasta que se levanta de nuevo, se asoma por el balcón y enciende otro cigarrillo; mira al cielo: “Mierda, empieza a llover!” … pero el sonido de la lluvia le gusta y le relaja. Finalmente logra conciliar el sueño a eso de las 2:47 de la mañana.

Letizia en esos momentos ya está dormida también. Después del sms a Felipe anduvo leyendo su último libro: Protocolo y Realeza, mientras saboreaba una tila y pensaba en cosas agradables de la infancia. Una técnica que aprendió en la facultad de periodismo para relajarse ante eventos importantes.

6:45 de la mañana, Sábado 22 de Mayo, Día D. Suena el despertador de Letizia y la vivienda que provisionalmente le ha habilitado el Palacio Real se llena de esteticistas y familiares muy íntimos. Se asea y Desayuna a toda prisa un café bien cargado, mientras mira por la ventana un cielo plomizo que le provoca tristeza. No llueve, pero amenaza. Los peluqueros se ponen manos a la obra con ella a las 7:15. Un proceso que durará hora y media. Después tocará maquillaje y finalmente vestido.

A esa hora se levanta Felipe con dolor de cabeza. Los cigarrillos de anoche no le sentaron bien. Se lava los dientes, se afeita con cuchilla nueva, con sumo cuidado para no cortarse y se ducha. Llama a Leti, pero sin tiempo para carantoñas, el protocolo ha comenzado. Un zumito de naranja natural, nada de café, él lo odia y peluqueros, guardaespaldas, y consejeros comienzan a aparecer a su alrededor, para optimizar su aspecto e informarle de cualquier incidencia. La amenaza de lluvia es el tema más comentado.

Desde las 9:00, los invitados comienzan a llegar a la catedral de la Almudena. La mayoría lo hará por la puerta de la calle Bailén. La principal queda reservada a los ilustres.

10:00. Felipe está impecable. La reina entra y lo observa de pies a cabeza:
– Felipe hijo mío, estás guapísimo. Soy tan feliz.
– Tu si que estás guapa madre. Esa peineta que llevas te sienta realmente bien.
– Es la misma que llevó tu tatatatatatatarabuela, ya lo sabes.
– Pues espero que la hayas perfumado madre. (jajaja, risas…)
– Tu padre nos verá en la iglesia pero me ha pedido que te diga que está muy orgulloso de ti y que este es un día grande para España…

10:05 Felipe marcha en coche oficial, junto con mamá Sofía dirección a la Almudena. Las calles de Madrid, engalanadas, rebosan expectación y paraguas. Durante el trayecto Felipe mira el reloj 3 veces:

– Vamos 5 minutos tarde
– Tranquilo hijo mío, que para estas cosas no hay que tener prisa.

El chofer mira por el espejo retrovisor y sonrie. Aprieta un poco más el acelerador.

A las 10:49, para que las prisas, hace su entrada en el templo Su Majestad el Rey Don Juan Carlos. Con tono serio camina hacia la Iglesia. Su traje, el de siempre, con muchas medallas. Monseñor Rouco Varela, arzobispo de Madrid, encargado de celebrar el enlace, lo recibe en la puerta junto al resto de obispos con los que concelebrará la boda. Harán lo mismo cuando lleguen Felipe y Letizia.

10:55. El novio y su madre llegan a las puertas de la Almudena. La música comienza a sonar. Ella, un elegante vestido granate tocado con una peineta negra y un broche de oro del bueno, de antepasados reales y una cinta que marca su categoría real. Aplausos y ovaciones.

Suenan millones de clicks fotográficos a la vez. La prensa de todo el mundo se da cita en aquel lugar. Los periodistas se abarrotan buscando la mejor captura. Varios helicópteros sobrevuelan la zona y miles de agentes de seguridad reciben un toque de atención para poner máxima salvaguarda. Todas las televisiones y radios marcan la misma escena. No hay publicidad.

Felipe viste el uniforme de etiqueta del Ejército de Tierra, tal y como le aconsejaron en Palacio. Su figura resalta en aquella lona roja y su madre, le agarra del brazo. Parecen tranquilos.

Entran en la iglesia mientras los invitados miran con asombro y expectación la escena. Cuchicheos varios multilingües. La televisión toma imágenes inéditas de la Almudena y de repente, la lluvia. Se veía venir. Un oh, que clama el cielo. Pobre novia, aún tiene que llegar…

Lo hace exactamente a las 10:59. Al llegar piensa: “Madre mía, lo que se me viene encima, y además llueve, mierda!. De nuevo millones de miradas contemplan la belleza de la casi casi princesa de España. Un vestido de novia realmente regio, marfilino y con una cola muy larga. Con el velo más bonito que haya llevado nunca una mujer pero con una mirada llena de espanto. Chica, que tampoco es para tanto.

Su padre la acompaña sonriente y orgulloso. “Hemos pegado el braguetazo”, piensa. En asturias suenan gaitas de alegría y la sidra hoy embriagará los corazones de los que se sienten feliz por estas cosas.

Entra a la iglesia con paso tranquilo y sosegado. Los nervios le hacen cosquillas en su barriga y mira miles de caras que no reconoce de nada y que se olvidan a cada segundo. Desde arriba, la cámara muestra un reguero de pamelas que recuerdan un bosque de champiñones.

Felipe la mira y sonrie, comenta con su madre. Leti, lanza una mirada pícara. Desean besarse. Don Juan Carlos, también la mira, pero de forma más lasciva…

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Continuará…

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15 Comentarios

  1. Jua jua jua…. pues mas o menos debe ser asi… lo del rey, me refiero.

  2. jajajaja muy bueno Jasp muy bueno deberías dedicarte a esto 🙂

  3. Estás como una cabra :p Besikos.

  4. Cierto, estás como una cabra. El aluvión de información “real” te ha afectado seriamente.:P

    ¿Es cierto que eres el amante de Letizia? xDDD

  5. Una historia que va ha comenzar …

  6. Somófrates

    Cuánto más leo tu blog, más me gusta Pablo Carbonell.

  7. vaya Jasp, realmente me ha impresionado esa faceta tuya de guionista xD muy bueno el relato 😛

  8. muy bueno Jasp…”DOn Juan Carlos, también la mira, pero de forma más lasciva…”

  9. Exelente, quiero seguir leyendo por favor…
    Cariños y que tal la palm nueva

  10. La palm va genial. Creo que seguiré la boda desde ella. Porque en esa fecha ando de viaje 🙂

  11. jio

    tío, leyéndote me imaginaba a los gomaespuma… y eso que era largo de cohones…. ains la boda que verá el mundo entero.
    la leti y el filip… mú bueno jasp.

  12. lua

    Puag, a ver si se casan de una vez y nos dejan en paz.

    Dark kisses

  13. Juas juas, el Peñafiel de la blogosfera, muy bueno tio !! 🙂

  14. ¿Tienes vena monárquica?

  15. Ana

    😀 Me he reído un montón leyéndolo. Dicen (no sé si será cierto) que un buen día el Príncipe cogió a Letizia y se fueron a EEUU (no recuerdo el estado en cuestión. Una vez allí Felipe telefoneó a su padre y le dijo: Si vuelvo es para anunciar mi boda, si no va a ser así no volveré. :/ Bueno, eso debe ser amor. En cuanto a ella, llevo varios días rompiéndome la cabeza por averiguar si hay algo “más importante”, más llamativo, o más interesante que ser Reina de España para así calcular si efectivamente la muerte los separará o no.

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  1. Trapo
  2. los dedos de tna?

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