Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Costa da Morte

Esta semana, el equipo de aventuras de Nunca Jamás se trasladó hasta Carballo para visitar a la parejita feliz Sandra y Traba, grandes amigos de la comarca de bergantiños y a los que aprovechamos para saludar desde aquí y agradecerle su infinita hospitalidad.

El sábado nos aguardaba con un cielo azul y un mar irónicamente en calma para recorrer una costa que se caracteriza por su violencia y agresividad. Desgraciadamente, la misma que dio y quitó la vida a muchos marineros.

El recorrido era el siguiente: Carballo – Santa Comba – Mazaricos – Muros – Carnota – Cee – Corcubión – Fisterra. Aquí tenéis un mapa en el que se ve con claridad dónde están estas localidades.

Así pues pusimos rumbo hacia el suroeste buscando el olor a sal. Camino de nuestra primera parada en Muros, atravesamos la zona de Mazaricos, donde monstruosos molinos recogían la fuerza de la naturaleza para transformarla en electricidad. A su vez la presencia en la zona de minas antipersonales, nos avisaban de que podíamos encontrarnos con animales en libertad, y así fue. Caballos salvajes, de los pocos que quedan en España, se acercaban a la carretera para curiosear el coche que se había parado frente a ellos fotografiando sin parar…

En Muros, pueblo marinero por excelencia, que conserva el tipismo en sus plazas y callejuelas estrechas, echamos un cafelito.

Después fuimos hasta Carnota, donde se encuentra el mayor horreo de España, que data de 1758 y que tiene ni más ni menos que 44 pies a cada lado. Impresionante. Como curiosidad os diré que en un pueblo a poco más de 5 kilómetros, en Lira se encuentra el segundo horreo más grande. Se ve que había competencia.

Continuamos el trayecto deleitándonos la vista por toda la costa desde la que se va viendo toda la Ría de Noia a Finisterre pasando por Muros.

Por fín llegamos hasta Finisterre el pueblo, y más adelante hasta el escarpado Cabo que lleva su nombre, el Finis Terrae de los romanos. En el faro de Finisterre acababa la tierra para los romanos y empezaba el misterio de lo desconocido.

Según la leyenda, en esta zona fue sepultada bajo las aguas la mítica ciudad de Duyo, destruida por Dios como castigo a los pecados y a la indiferencia de sus habitantes tras desembarco el Santiago Apostol. Sólo quedaron dos rocas con forma de buey que permanecen como testimonio de este acontecimiento.

Estando allí uno se siente especial, distinto, todo se relativiza y cuando el sol se sumerge en el horizonte, da la sensación de que mueres y … vuelves a nacer. Nunca vi nada más bonito.

Mientras os decidís a ir hasta el fin del mundo, podéis ver lo que allí se cuece en directo a través de una cam que la tele gallega tiene situada en el mismo Faro.

costadamorte.jpg
Una panorámica, bajando hacia Muros

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7 Comentarios

  1. Me encanta el norte, sobre todo sus montañas y su verde.. Bueno, la comida no está mal 🙂

  2. Precioso paisaje, esperamos alguna fotito más de los caballos… :)))

  3. Vaya vida te pegas, nen !!!

  4. pero que bonito post, me encanto la ultima frace la que se oculta el sol.
    Cariños

  5. san

    Me encantó lo escrito, pero queremos ver alguna fotiki. Te esperamos muy pronto en Carballo. Un beso a Wen.

  6. Hola Jasp, cuanto tiempo¡
    Sólo decirte que el próximo lunes me voy a las Rias Bajas una semana. No creo que podamos vernos, pero si sabes de algún sitio interesante para ver… te importaría mandarme un mailito? Estaremos entre O Grove y Oporto. Ya sabes, la fiesta del marisco y más.
    Vaya morro que tengo¡
    Bueno, besitos y suerte en tu nuevo “proyecto”.

  7. Me han encantado las fotografías , la verdad que transmiten tranquilidad

Comentarios cerrados.

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