Histórico, grande, emocionante, inigualable. Probablemente el partido más intenso, bonito y especial que hemos visto muchos españoles en toda nuestra vida. Rafa Nadal lo sabía, y por eso lloraba como un niño cuando después de más de cuatro horas y media ha destronado al rey de Wimbledon Roger Federer en una final épica.

Cuántas alegrías nos están dando nuestros deportistas estos últimos años. Enhorabuena Rafa.