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TIME es una de las revistas más populares, serias y prestigiosas del mundo. También cuenta con una web, que recoge el testigo de la publicación y se sitúa entre las más visitadas de la Red.

Gracias al paisano JJ Merelo, me entero que Jaén ha salido en TIME. Desgraciadamente por un tema muy triste; Este año, como en otras ocasiones, están llegando a Jaén muchos temporeros a la aceituna, la mayoría de ellos inmigrantes que en campañas anteriores encontraban un sueldo digno para vivir. La diferencia es que, por la famosa crisis, este año no hay aceituna para todos:

Passing beneath banners that proclaim the Andalusian region the “olive oil capital of the world,” the African men each carry a plastic bag containing their belongings and a sheet of cardboard to serve as a bed. Their destination is the Santa Clara convent, which has lately turned some of its rooms into a makeshift dormitory. The shelter doesn’t open until 10 p.m., but if the men don’t arrive early, they won’t get a space on the floor for the night.

For miles outside the town of Jaén, olive trees cover the hills in neat lines. But this year’s harvest, which started on Dec. 1, has brought another, more troubling, queue to town: the bread line. Each night, immigrants in search of once plentiful seasonal work find themselves forced to gather outside the city shelter to wait for a hot meal and, if they’re lucky, a bed. “I’ve been working the olive harvest for the past six years,” says Abdullah N., 
 a Moroccan migrant who preferred not 
 to give his last name. “But this year, 
 nobody’s hiring foreigners.”

Traduzco libremente:

Pasan por debajo de las banderas que proclaman la región andaluza la “capital del aceite de oliva del mundo”, los africanos, cada uno de los hombres lleva una bolsa de plástico que contiene sus pertenencias y una hoja de cartón que servirá de cama. Su destino es el convento de Santa Clara, que ha transformado últimamente algunas de sus habitaciones en improvisados dormitorios. La vivienda no se abre hasta las 10 de la noche, pero si los hombres no llegan temprano, no encontrarán espacio para la noche.

Por muchos metros fuera de la ciudad de Jaén, los olivos cubren las colinas en líneas ordenadas. Sin embargo, la cosecha de este año, que comenzó el 1 de diciembre, ha traído otro problema, más preocupante, la cola a la ciudad: la línea de pan. Cada noche, los inmigrantes en busca de una jornada de trabajo se ven obligadoss a reunirse fuera de la ciudad, al refugio, a la espera de una comida caliente y, si están de suerte, de una cama. “He venido trabajando en la cosecha de aceituna en los últimos seis años”, dice Abdullah N., 
 un migrante marroquí que 
 prefirió no dar su apellido. “Pero este año, 
 nadie contrata extranjeros.”

Enlace | Postcard from Jaén