¡Gracias, España! Por hacerme sentir el tío más feliz del mundo. Por unir a todo un país. Por llevar el deporte más allá de sus propias fronteras. Por marcar a fuego este 11 de julio de 2010 en la historia. Por hacerme llorar, por hacerme reir. Por hacerme sentir orgulloso del lugar en el que vivo. Gracias.

Campeones del mundo