Aunque la noticia ha tenido repercusión en latinoamérica, poquísimos medios nacionales se han hecho eco de una curiosa historia que llega desde México. Su protagonista es Juan Ramírez Tejerina, preso en la cárcel de Chetumal desde que en 2007 fuera condenado a 20 años de prisión por posesión de armas de fuego y narcotráfico.

El pasado sábado Juan recibió la visita de su joven esposa, María del Carmen, que le traía ropa limpia en una maleta. Hasta aquí, el relato no posee ninguna singularidad, salvo por el detalle de que al salir de la celda, los funcionarios se dieron cuenta de que a la chica le costaba un poco arrastrar la maleta -que estaba un tanto entradita en kilos- y le preguntaron “¿Qué lleva usted ahí?”. Al responder “La ropa sucia” los funcionarios siguieron desconfiados y le pidieron que la abriera.

Allí apareció, en cueros y en versión plegable, el tal Juan Ramírez Tejerina, convencido quizá a esas alturas de estar ya más libre que preso.