Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Lo de la influencia online se nos está yendo de las manos

Lo último que nos quedaba por leer es que hay algunas empresas que están comenzando a exigir a los candidatos que se presenten en sus ofertas laborales, un nivel mínimo en Klout.

Para los que no lo conozcan, Klout es un indicador de “influencia social” muy popular desde hace meses. El sistema tiene en cuenta diferentes valores de la actividad de un usuario en redes sociales como Twitter, Facebook o Google+ y a través de una serie de algoritmos (secretos por parte de la compañía), le asigna un número que oscila entre 0 y 99, y que indica el grado de reputación e influencia que esa persona tiene en la red. Este es mi perfil.

Hasta aquí todo bien; entendemos pues que Klout es un índice más, basado en una serie de criterios, que puede orientarnos a la hora de conocer el compromiso y actividad que alguien mantiene en medios sociales. Pero… ¿realmente es un indicador válido para optar a un puesto de trabajo?

El argumento me parece tan ingenuo y parcial, como peligroso. Como en cualquier otro aspecto de la vida, las cuantificaciones, sin tener en cuenta la calidad, pueden resultar erróneas. ¿Podríamos valorar a un candidato por su estatura? ¿Por el número de cursos que tiene? ¿Por el número de artículos que ha publicado en su blog? ¿Por su número de seguidores en Twitter? ¿La influencia en Twitter se mide con Retweets? Insisto, peligroso.

A día de hoy me parece no solo fundamental, sino necesario, que las empresas valoren en muchos de sus candidatos la cultura digital que tienen y el nivel que demuestran en el manejo y conocimiento de diferentes redes sociales y herramientas. Pero valorar esto con un simple índice Klout me parece un argumento simplista y equivocado.

Lo más adecuado es realizar un estudio pormenorizado de cada potencial candidato; aquí cuenta mucho más los kilómetros, la experiencia, los contactos y los conocimientos que mantenga a diario esa persona en estas plataformas e incluso los que pueda demostrar a nivel offline; factores que la mayoría de las veces no tiene en cuenta algoritmo Klout. Por supuesto que los números ayudan pero la influencia real online no la determina un número, sino muchas horas de “amor” e interacción en la red, de manejar a la perfección las principales plataformas, servicios y redes sociales, de saber cómo se relaciona y se comunica la gente en internet, de contar con cierta audiencia y reputación y, finalmente, de conocer de primera mano los principales actores de estos nuevos medios sociales.

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7 Comentarios

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