Viernes 15 de octubre de 1999, once de la noche. Nicholas White, un trabajador de la conocida editorial neoyorquina McGraw-Hill, hace una pausa en su trabajo y sale a fumar un cigarrillo.

Pero lo que menos podía imaginar este pobre hombre cuando salió a “tomar el aire” (menuda inocentada del destino) es que el ascensor que le llevaría al exterior se iba a averiar y pasaría probablemente las 41 horas más angustiosas de su vida. Una situación digna de película… o de corto.

Porque alguien guardó la cinta de las cámaras de seguridad y 9 años después, en plena revolución de las redes sociales, la revista The New Yorker firma un reportaje titulado “Arriba y después abajo” y sube a su cuenta de YouTube el vídeo de la agónica espera en formato timelapse.

41 horas atrapado en un ascensor condensados en poco más de 3 minutos que ya han sido vistos por más de 8 millones de almas. ¿Qué harías tú si te ocurre lo mismo?

Vía | Victoriano