Después de un mes completamente parado hoy he vuelto a salir a correr. Han sido poco más de 4 kilómetros y medio a un ritmo muy suave y con una sensación doble:

  • Primero, miedo, por si la rodilla que me ha mantenido fuera de juego todo este tiempo no respondía bien y volvía a recaer en la lesión. Siguiendo las indicaciones del médico, llevaba rodillera y después le he puesto una bolsa de frío, además de las dosis de Voltarén y Antalgin que están siendo el pan nuestro de estos días… (prometo que si algún día tengo perro, lo llamaré así; Voltarén de nombre y Antalgín de apellido). También confieso que tenía miedo por comprobar si después de todo este tiempo había perdido totalmente la forma, o aún me quedaba algo.
  • Después, la segunda sensación que he tenido tras comprobar, que la rodilla no se ha quejado demasiado y que el corazón no se me ha salido por la boca, ha sido la de ilusión. Por saber que aún estoy ahí y que quizá esto solo se quedará en un susto. Aunque hay que tener paciencia y cautela con estas cosas, creo que pasado mañana sábado podré volver a correr de nuevo… y si la cosa sigue bien, entonces también correré el lunes… y el miércoles. Y así, zancada a zancada y subiendo un poquito el listón cada día trataré de recuperar el fondo perdido.

El objetivo a corto plazo se llama: Carrera de San Antón. Para los que no la conozcan, se trata de una carrera popular de 10 kilómetros que se desarrolla en Jaén desde hace más de 30 años en un ambiente muy especial y en la que participan más de 5.000 atletas:

Se desarrolla por las calles de la ciudad, partiendo y terminando en la Avenida de Andalucía. Los atletas corren por las calles jiennenses, aún adornadas con las luces navideñas de acuerdo con el dicho de «Hasta San Antón, Pascuas son», mientras los espectadores les animan a la vez que portan antorchas, especialmente en el tramo final de la competición. Esta costumbre, derivada de las hogueras de San Antón, que a su vez se inspiran en fiestas profanas y campesinas, se ha convertido en uno de los principales iconos de la carrera. Tras el término de la prueba, los jiennenses queman estas antorchas en las hogueras, donde se cantan melenchones y se comen rosetas.

Quedan exactamente dos semanas para la carrera. Dicen que lo difícil se hace y lo imposible se intenta, así que: San Antón, here we go!