Si la rodilla que tengo aún “tocada” aguanta los entrenamientos de estas semanas, el próximo 6 de abril estaré en Rías Baixas para correr lo que será mi primera Media Maratón.

El marco escogido es la Vig-Bay, calificada por muchos, como una de las pruebas más exigentes pero a la vez más bonitas de cuántas se celebran en el noroeste del país.

El recorrido, precioso, con marcado carácter costero y algún que otro repecho importante como podéis ver en la imagen, une las ciudades de Vigo y Bayona en los 21 kilómetros y 97 metros oficiales. En la última edición, participaron 4.800 atletas y en esta, la número 15, se espera llegar a los 5.000.

Después de haber hecho ya varias competiciones de 10 kilómetros, el paso natural es atacar una media maratón. Pero se trata de una prueba que exige preparación y en ello ando estas semanas junto con mi amigo Miguel, con el que también iré a Vigo.

Sinceramente pienso que, por encima del factor físico, en una media maratón la clave está en la paciencia y en la resistencia; en tener cabeza y no volvernos locos antes de tiempo y de saber sufrir cuando en los últimos 3 o 4 kilómetros no podamos con el alma, pero sintamos la meta cerca.

Con esta carrera cumpliría uno de los objetivos que me había marcado para este 2014 y no niego que poder acabarla con garantías, quizá sirva para plantearme la posibilidad de correr la entera (el maratón) el año que viene…