Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Crónica del Maratón de Madrid 2017: un día que nunca olvidaré

Si quieres correr, corre una milla. Si quieres experimentar una vida diferente, corre un maratón.

Emil ZátopekFondista checo

Son las 6 y 17 minutos de la mañana. Suena el despertador y aunque no ha sido la noche con más tiempo de sueño en esta semana, sonrío porque he conseguido lo que hacía tan solo unas horas, y a causa de los nervios, parecía imposible: dormir.

Por fin ha llegado el gran día que desde hace meses llevo esperando y mi mente -planificadora por naturaleza- no tarda en activar todo el protocolo de acciones que había diseñado con antelación.

Lo primero, desayuno de tirada larga. Ese que sé que funciona bien y que he decidido hacer en dos tiempos, parte en la habitación y parte en la cafetería del hotel: incluye zumo de naranja, plátano, sobao cántabro con miel, un pequeño café y media tostada de mermelada…

Ese momento desayuno previo a carrera…

Mientras engullo como, contemplo el desfile de corredores por el buffet; la mayoría luce camisetas de batalla que van desde prestigiosos majors a temibles ironmans. Así somos los runners, nos gusta infundir respeto aunque por dentro estemos cagaos de miedo, en mi caso más aún porque va a ser mi bautizo en la distancia.

De vuelta a la habitación, trato de relajarme visualizando la carrera que me gustaría hacer; después miro a mis dos princesas que siguen plácidamente dormidas: quizá no lo sepan, pero ellas serán parte fundamental de la historia de hoy. No sé por qué, pero suena en mi cabeza El Rompeolas, de Loquillo.

Paso por baño y llega el momento de repasar el inventario de carrera: gorra, gafas de sol, camiseta y dorsal, pantalón corto incluido billete de 10 euros en el bolsillo por si las moscas -siempre me da seguridad llevarlo-, calcetines y perneras, cinturón con el pase a la zona VIP, geles, vaselina, reloj… ¡y zapatillas!

El hotel Ibis Style Prado, cuyo personal por cierto nos ha tratado estupendamente, está tan cerca de la salida que no merece la pena pasar el trámite de ropero. Por eso decido ponerme directamente el traje de luces y salir con tiempo más ajustado. Además parece que no hace una temperatura excesivamente fresca con lo que no es necesario llevar un cortavientos o similar. Y hablando de la méteo, confieso que era una de las cosas que más me preocupaban: un 23 de abril en Madrid puede llegar a ser muy caluroso y así apuntaban las previsiones hacia comienzos de semana. Afortunadamente, las temperaturas habían suavizado algo y aunque haría calor, no sería un elemento decisivo, al menos en este caso para mi.

Hacia las 8.10 salgo del hotel mientras miro el número que me toca portar hoy. El 7542 y pienso que un dorsal que termina en estas dos cifras no puede ser un mal presagio en una maratón. Paso por delante del Congreso de los Diputados y a medida que me acerco a Neptuno comienzo ver a más y más corredores con la misma mirada mezcla de nervios, miedo e ilusión. Siento que por fin ha llegado mi momento. Ese que por caprichos del destino tuve que posponer hacía unos meses pero que de forma irremediable sabía que llegaría.

Ambiente en la zona de salida – Foto | Pedro @palabraderunner

Para los que no lo sepan, el EDP Rock´n´Roll Madrid (antiguo Maratón Popular de Madrid – MAPOMA-) es un evento atlético que aglutina tres carreras en las distancias de 10 kilómetros, Medio Maratón (21K) y Maratón (42K). Este año además, la prueba madre cumple 40 años y ha conseguido la etiqueta ORO que concede la Federación Internacional de Atletismo por su excelencia en la organización. Esa misma que tienen otras grandes citas como Boston, Londres, Tokyo, Amsterdam o New York. Para más inri, en esta edición hay récord de participación y somos 37.000 las almas que tomaremos la salida.

Recorrido del Maratón de Madrid 2017. Clic para ampliar

El punto inicial es la Fuente de la Diosa Cibeles y precisamente decido dirigirme hasta allí, en concreto hasta el edificio de Correos, donde a partir de las 8.20 se había convocado una quedada con la ínclita comunidad de los Drinking Runners. Por el camino encuentro a los atletas africanos que aún en chandal comienzan a realizar su calentamiento. Me sorprenden sus miradas también perdidas y quizá miedosas; muchos de ellos pisan por primera vez Europa y no conocen el idioma ni la cultura occidental. Eso sí, una vez que suena el pistoletazo inicial, se convierten en auténticos galgos de carrera. Un poco más adelante, también me topo con Agustín Rubio, alma máter de otro de los grupos de running más activos de Madrid, los Tigers. Y pienso que esta es otra buena señal, ya que ha sido su plan de entrenamiento el que he seguido para preparar esta maratón. El bueno de Agustín me desea suerte, me anima y proporciona unos últimos consejos para lo que se me avecina…

Ahora sí, llego hasta los Drinking Runners y allí puedo desvirtualizar a muchos amigos que conozco desde hace unos meses en redes sociales como Pablo Carmenado, Contador de Kilómetros, Pitufollow o Palabra de Runner (Pedro), cuyo currazo fotográfico merece mención aparte. Busco también a Laura Puerto, compañera del reto del que os hablaré en los próximos meses, pero no consigo encontrarla. Aparece también Sir Carles Castillejo, una eminencia del maratón en España y una de mis referencias atléticas. ¡Nos hacemos una foto todos juntos!

De puntillas al fondo, con gorra blanca y haciendo la señal de la Victoria, con los Drinking Runners y el capi, Carles Castillejo

Tras los saludos y buenos deseos, decido untarme vaselina, dar unos últimos sorbos a la botella que he traído para ir hidratando y realizar un breve calentamiento de unos 10 minutos, estiramientos incluidos, antes de entrar al cajón de salida que me habían asignado. Lo hago hacia las 8.45. La salida del maratón popular será justo 20 minutos después, a las 9.05, pero para ese momento el speaker ya pide a los corredores que nos vayamos situando porque comienza todo el protocolo inicial, helicópteros, descenso de paracaidistas y las primeras salidas de handbikes, corredores élite de Media Maratón y Maratón… Televisión Española retransmite íntegro el evento. Se puede ver aquí el vídeo completo.

Activo el GPS del reloj y pese a estar en reposo tengo las pulsaciones altas; nervios, miedos, tensión… Noto los músculos agarrotados y pienso que los días previos he tenido demasiada actividad por Madrid pero ya no hay nada que hacer. Doy saltitos e intento estirar un poco para mantener el calor mientras recuerdo muchas de las palabras, frases, sentimientos y consejos de gente experta que quiero tener presente durante las próximas horas:

“El trabajo está hecho y este es el Premio”

“No hay ganancia sin esfuerzo”

“Sonreir por encima de todo”

“Este será un día inolvidable”

Por fin llega el momento. Pistoletazo de salida y poco a poco, primero caminando, y después trotando, llegamos hasta el arco y control de salida. Pulso el botoncito del reloj, deseo suerte a los que me rodean, muchos son exranjeros y corren la carrera de 21K. Suena por megafonía Basket Case, de Green Day. ¡¡Allá vamos!!

Perfil altimétrico del Maratón de Madrid 2017

Los seis primeros kilómetros por la Castellana hasta las Cuatro Torres pican hacia arriba y los planteo a ritmo suave. Respeto la distancia y tengo muy claro que quiero ir de menos a más, aunque al mismo tiempo confieso que tengo sensaciones muy raras en esta primera parte del recorrido: dolores musculares, ganas de hacer pis, cansancio… rezo para que solo sea un espejismo y procuro ir metiéndome en carrera mientras escucho las conversaciones y ánimos de otros corredores. Pasamos por el Bernabeu, las imponentes Torres Kio y pienso en el privilegio que supone que pongan una gran ciudad del mundo a tu disposición para que la corras.

Alcanzo el kilómetro 5, primer avituallamiento y por supuesto cojo botella de agua y decido llevarla algunos kilómetros conmigo para ir tomando pequeños sorbitos. Un proceso de hidratación que repetiré sucesivamente en los próximos y que sin duda resultará clave para llegar a meta en un día como el de hoy. Tras llegar hasta las Cuatro Torres y cambiar de sentido inmediatamente el cuerpo agradece el terreno descendente. Yo también comienzo a bajar pulsaciones y a sentirme un poco más relajado.

Perfil de la carrera, ritmo y pulsaciones

En el descenso por Bravo Murillo, hacia el kilómetro 8, sabía que estarían esperándome unos muy buenos amigos cuyo apoyo y ánimo resultó fundamental (gracias chicos). En esa misma bajada también me encuentro a Majo (@runneralicantina) a la que también desvirtualizo en ese momento. Nos deseamos mucha suerte y a seguir con el pico y la pala.

No tardamos en llegar hasta Cuatro Caminos y disfrutar de la gran animación que tradicionalmente se concentra en la Avenida Raimundo Fernández Villaverde. Allí había un primer punto de concentración de los Tigers con muchos mensajes de apoyo que llegan al corazón.

El siguiente lugar que mentalmente me había marcado era el kilómetro 14,5, en Juan Bravo, cuando las carreras de media maratón y maratón se separan y corredores de ambas se despiden y desean suerte. Este fue un momento muy emotivo. Nos quedamos solos… y llegaba un pequeño repecho que de nuevo se hace más llevadero gracias al apoyo de parte del equipo de los Drinking Runners y su inseparable megáfono que habían dispuesto una logística de animación en puntos clave.

Al llegar a Canal, el muslo y la cintilla de mi rodilla izquierda siguen quejándose y aprovecho que pasa uno de los patinadores de la organización para pedirle que me eche, sobre la marcha, un poco de Reflex que me vino estupendo. Se iniciaba ahí una bajada por Quevedo, San Bernardo y Gran vía… directa al corazón de la ciudad. Comienzo a sonreir porque sé que en la Calle Mayor, justo al pasar la Puerta del Sol estarían mi mujer, mi hija y mi suegro esperándome. La animación en esta parte del recorrido es sencillamente espectacular.

Pasando por la Puerta del Sol

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Es aquí, en este momento de encuentro y subidón con mis chicas en el kilómetro 19, cuando a pesar de mis pensamientos encontrados al comienzo de carrera y mis molestias musculares, decido definitivamente que tengo que ir a por todas y que, pase lo que pase, al menos quería llegar a volver a verlas en el kilómetro 36 (Embajadores) donde habíamos previsto un segundo encuentro.

Y este “truco o engaño psíquico” será otra de las claves en mi carrera de hoy. Conseguir dividir mentalmente los 42K en pequeños segmentos que debía ir cubriendo uno a uno, sin pensar en el siguiente, resulta fundamental en una prueba de larga distancia como el maratón. Haber seguido un plan de entrenamiento es básico, pero ahora sé que igual de importante es afrontar un maratón con fortaleza y pericia mental.

Aún con las lágrimas saltadas encaramos la zona del Palacio Real que conduce hacia Ferraz y el Medio Maratón. Me unto de nuevo algo de vaselina, me hidrato, tomo gel… pero sigo encontrándome físicamente regular. El tiempo de paso por la media es exactamente de 01:59:46, más o menos el que había previsto sobre el papel… aunque un kilómetro más tarde me alcanza la liebre con el globo de las cuatro horas y me vengo un poco abajo porque temo que a partir de aquí comience mi calvario.

Aunque parece que el guía viene con más ritmo de lo normal, decido que debo acoplarme a ese grupo e intentar seguir unos kilómetros con el globo para ir recuperando sensaciones en la medida de lo posible. Comienza una larga bajada hacia la zona de Madrid Río que pensaba que iba a agradecer pero que en realidad se hace dura porque el sol comienza a apretar y porque la pendiente es tanta que las piernas se sobrecargan aún más. Mejor no pensar mucho más y dejarme llevar…

Kilómetro 26, entramos a la Casa de Campo donde espero ver a más amigos que iban a verme. Nuevo punto de hidratación y comienzo aquí a meter también isotónico. Mucha gente de mi alrededor que hasta ahora iba bien, empieza a pasarlo mal. Siento que hay un guía nuevo en el globo de las 4 horas a unos metros por detrás de mi. No lo veo, pero lo escucho. Llega con marcha, animando mucho al personal y hasta contando chistes malos… pero que me hacen sonreir. Creo que es José Luis Basalo. Y sí, yo si lo reconozco públicamente. Este tío es un crack:

Vamos rodeando el lago en terreno ascendente y es justo aquí, en pleno proceso de rodeo y después de más de 25 kilómetros en los que no terminaba de encontrarme mental y físicamente, cuando noto que hay un punto de inflexión; empiezo a sentirme bien, a notar las piernas más sueltas y un ritmo en el que me encuentro cómodo. Sonrío y empiezo a ganar confianza.

La temida cuesta de la salida de Casa de Campo de la que me habían hablado también se me hace muy llevadera. Comienzo a pillar distancia sobre el globo de las 4 horas y no tardo en llegar al kilómetro 30. Sigo hidratándome, nuevo gel y hasta un trocito de plátano.

Es entonces cuando recuerdo que solo 6 kilómetros más adelante estarán Wendy y Laura esperándome para dar el último aliento. Eso me motiva al máximo, tengo muchas ganas de verlas y empiezo a adelantar a muchos corredores.

Se supone que esta es la parte más dura de la carrera, en la que puede aparecer el tío del mazo con su muro, en la que llega la fatiga, el calor… y en el caso de Madrid además, un terreno en subida casi constante hasta el Km40… pero me siento muy bien y mi confianza y seguridad sigue in crescendo. Recuerdo los consejos de un buen amigo que me dijo que había seguido muy bien el plan de entrenamiento y que me iría muy bien en carrera.

Es entonces cuando no solo sé que voy a llegar hasta el 36 sino que sé que voy a acabar y así se lo digo a mi chica en cuanto la veo: “No te preocupes que voy bien y la termino“. Le doy un beso y vuelvo de nuevo para darle otro a mi peque Laura…

Los ánimos de mi gente me llevan en volandas hasta Atocha (km37) y la subida se endurece aún más al girar hacia el Paseo del Prado. Muchísima gente caminando, parada e incluso retirándose en esta zona y las molestias musculares que me han acompañado hasta ahora comienzan a convertirse en dolores en muslos y gemelos. No me importa y por supuesto no quiero ni voy a parar.

Mi próximo objetivo es llegar a Príncipe de Vergara (km 40) porque allí termina por fin la subida. Posiblemente es esta la zona más dura para mi de toda la carrera marcando el ritmo más lento (6.03 min/km del 39 al 40) y eso que justo en el 39 hay nuevo punto de animación de los Drinking Runners que ayuda…

Esta última parte la había hecho a pie en uno de mis últimos viajes a Madrid y también la había repasado mentalmente muchas veces. Sé que solo es cuestión de templanza y constancia… y por fin alcanzo los pinos de la rotonda de Príncipe de Vergara. Allí escucho a un corredor que anima a otro que lo está pasando realmente mal y que le dice: Solo te queda un kilómetro, solo uno… porque el último es para ti, para la gloria, para tu disfrute. Y hago mía la frase.

Ya veo las rejas del Retiro. El público se agolpa y anima muchísimo. El vello se me eriza, se me saltan las lágrimas y ya sé que lo voy a conseguir. Entro al parque y encaro la recta de meta sin poder dejar de sonreir. Aumento el ritmo casi sin querer pero al mismo tiempo sé que ese momento será inolvidable y no quiero que se acabe jamás.

El mágico momento de llegada a meta

Paso por el arco de meta y rompo a llorar. Me lleno de felicidad y miro el crono. 3 horas, 58 minutos y 27 segundos. Soy maratoniano.

Cruzando el arco de meta

Tras recibir la preciada medalla, avituallamiento, estiramientos y paso por la zona VIP (¡gracias Campofrío!)

No me quité la medalla en todo el día

Acceso a la Zona VIP de llegada gracias a Campofrío

Para los amantes de las cifras, os dejo por aquí el track completo de mi carrera en Strava, así cómo los parciales oficiales registrados por la organización. Se puede ver cómo en la segunda parte de la carrera, a partir del kilómetro 25 y hasta meta, adelanto casi 1.500 posiciones. Sé que para muchos serán cifras muy humildes, pero para un popular como yo que lleva poco tiempo en esto y que supone su bautizo en la distancia, creo que es para estar contento con el trabajo realizado.

Tiempo, ritmos y resultados de mi participación en el Maratón de Madrid 2017

Análisis de la prueba en Strava

Conclusión

Una vez escuché que solo el 1% de la gente que corre consigue completar una maratón en su vida. Ahora creo que ya sé el motivo y por eso toda persona que lo haya hecho merece mi más profundo respeto.

Una maratón va mucho más allá que ser una prueba deportiva. Correr esta distancia supone un compromiso de responsabilidad física y mental. Supone al mismo tiempo sacrificio. Saber renunciar a ciertas cosas, como tiempo con tu familia, horas de sueño o alguna fiesta que otra.

Un maratón supone conocer los límites de tu cuerpo y dominar los miedos o dolencias que puedan aparecer en muchos momentos sabiendo determinar cuándo es posible seguir y cuándo no.

Y en esta primera experiencia maratoniana he disfrutado sufriendo y he sufrido disfrutando. He aprendido que en una distancia como esta resulta básico seguir un plan de entrenamiento, descansar, comer bien, conocer el recorrido, hidratarse y nutrirse en carrera, compartir y ayudar a otros corredores, dividir mentalmente la distancia en pequeñas metas… y, sobre todo, vivir el momento porque no lo olvidarás jamás.

Pero es que además creo que existe un componente extra o factor suerte que es imposible controlar. Así de mágica y maravillosa es la maratón: a veces te da y a veces te quita. Y en este bautizo, siento que a mi me ha dado… pero durante el recorrido he visto otras personas que lo han pasado realmente mal hasta el punto de terminar abandonando.

Por último, no me gustaría terminar esta anotación sin dar las gracias a toda la gente que de una forma u otra me ha apoyado durante la preparación de este reto, en especial a Wendy sin la que esto no tendría sentido.

Ahora toca descansar (solo un poco) porque prometo volver a dar guerra muy pronto 🙂

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10 Comentarios

  1. @reto21k

    El trabajo tiene su recompensa. Enhorabuena MARATONIANO!! Buena crónica y mejor carrera, una pena no habernos visto, pero ya tendremos tiempo para compartir nervios previos en NY 😘

    • Igualmente Laura. Enhorabuena por tu marcón y mil gracias por los consejos y esa súper visita guiada a la Feria del Corredor. ¡Nos vemos muy pronto!

  2. Vagamundos (@69vagamundos)

    Bonita crónica. Felicidades

  3. Mila Pérez Trillo

    Si antes eras mi CAMPEÓN, ahora después de leer esta crónica y conociéndote porque te he parido….. eres MI SUPERCAMPEÓN

  4. Alberto Romero

    ¡Enhorabuena Raúl! ¡Tras lo de la San Antón te lo merecías! Yo también me bauticé en la maratón ese día. Una carrera muy bien organizada. Lástima lo de los vídeos de llegada (la hice con mi hija en brazos y me hubiera gustado te de ese video de recuerdo) pero contento con la organización en general

    • ¡Gracias Alberto! Seguro que fue un momento súper emotivo para ti… Y lo de los vídeos, que me perdone la organización, pero no tiene sentido ninguno.

  5. Alejandro

    ¡Qué crónica tan emocionante! Gracias por ser la inspiración para este humilde runner que espera seguir tus pasos maratonianos algún día. Espero con ganas tu crónica de NY, seguro que será igual de emocionante para ti y para los que te seguimos 😉

    • Gracias Alejandro. Estoy seguro que más pronto que tarde lo conseguirás.

      Es un placer saber que no solo hay gente al otro lado de la pantalla que lee esto, sino que también corre y disfruta con este deporte y que comparte experiencias y emociones.

      ¡Mucha suerte en tus próximos retos!

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