Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Categoría: Pensamientos (Página 2 de 31)

Celebrando lo que #tenemos

Con la que está cayendo estos días y el ambiente de pesimismo que nos rodea, que si rescate por aquí, que si prima de riesgo por allá… se agradecen campañas como la que acaba de lanzar Mahou para tratar de buscarle el lado positivo a nuestra existencia y ver el vaso medio lleno.

Siempre me he considerado un tío optimista; creo que lo difícil se hace y lo imposible se intenta y, sobre todo, que lo mejor siempre está por llegar, así que encantado me uno a la ‘causa #tenemos‘ porque este fin de semana es muy especial para mi:

Os animo también a que compartáis en los comentarios aquellas cosas que os hacen felices y/o tenéis que celebrar (utilizad “#tenemos seguido de lo que queráis…”. Entre todos los que participéis voy a regalar un pack de producto que ofrece la compañía por unirnos a la campaña para que, por muy mal que estén las cosas, podáis tomaros un buchito a mi salud y ser positivos 🙂

Los 10 mejores tweets de la noche electoral

Los “indignados”, personaje del año

Comenzaron siendo “cuatro gatos” “perro flautas” y han acabado con el título de personaje del año según la revista TIME.

2011 pasará a la historia como el año en el que seres humanos de todo el planeta se rebelaron contra los sistemas que llevaban años aguantando. En muchos países, como Egipto, han caído dictadores, en otras democracias más sólidas, los políticos tiemblan por primera vez en mucho tiempo. Y como piedra angular de todas estas revoluciones, la RED. El medio que permite la comunicación instantánea, horizontal y transparente de millones de personas que se mueven con libertad, esa palabra.

La red llegó para quedarse y a partir de ahora muchas cosas no volverán a ser igual. Esto solo es el comienzo y el que no lo entienda y se adapte lo va a pasar muy mal.

El escalofriante suicidio de una mujer en las cataratas del Niagara

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de un millón de personas se suicidan anualmente en todo el mundo, lo que supone una muerte cada cuarenta segundos. En nuestro país representa la primera causa de fallecimiento por causas no naturales y en otras naciones como Japón ha llegado a alcanzar tasas preocupantes.

Resulta muy difícil entender las razones por las que una persona puede tomar esta trágica decisión, pero se trata de un fenómeno que se produce desde tiempos inmemorables. La historia y las estadísticas también nos recuerdan algunos de los lugares predilectos por los suicidas para acabar con su vida: puentes, rascacielos o saltos naturales de agua que comparten alturas de vértigo y que enfrentan al individuo con el vacío.

Las cataratas del Niágara, en la frontera entre los Estados Unidos y Canadá, constituyen uno de estos puntos negros con una media de 20 a 25 suicidios al año. Hace tan solo un par de semanas murio allí una mujer y la noticia no habría tenido más repercusión que una pequeña reseña en los medios locales, si no hubiera sido porque un turista gravó con su vídeocámara el escalofriante momento en el que su cuerpo -misteriosamente desnudo- era arrastrado por la fuerte corriente del río, hasta precipitarse por las cataratas.

El vídeo (que puede herir sensibilidades), fue colgado en la red y empezó a difundirse rápidamente.

Vía | Meridianos

La vida es bella con personas así

Una de mis películas favoritas es La vida es bella. Probablemente porque encaje bien con mi forma de ser y entender nuestra existencia. Siempre pensé que es mejor ver el vaso medio lleno, enfrentarse a las adversidades, tomarse los problemas con sentido del humor y sobre todo comprender que al final todo se reduce a un juego y por eso lo mejor es divertirse mientras “jugamos”.

Por eso admiro a personas como Martha Rivera, la profesora de guardería que mantuvo a salvo a sus alumnos de cinco y seis años de edad durante un tiroteo entre bandas rivales del narcotráfico ocurrido la semana pasada en México. Y lo hizo como sólo hacen los valientes: jugando y viendo el vaso medio lleno. No hay más que ver el vídeo que encabeza estas líneas.

También admiro a ese grupo de 200 ancianos japoneses que se han ofrecido como voluntarios para limpiar Fukushima. Personas, que cuando ya no tienen mucho que ganar, son los primeros en ofrecerse a perder y aún así mantienen la esperanza; “Tengo 72 y en promedio tengo probablemente 13 a 15 años más de vida. Aun si me expongo a la radiación, el cáncer podría demorarse 20 a 30 años en desarrollarse. Por eso, nosotros los viejos tenemos menos posibilidades de tener cáncer”, explica Yamada, uno de los ancianos.

Realmente cuando uno encuentra este tipo de historias no le queda más remedio que pensar que la vida es bella gracias a personas como estas.

El terremoto de Japón vivido in situ

Ya os he hablado en anteriores ocasiones, de mi buen amigo Héctor García (Kirai), que lleva años viviendo y trabajando en Japón. Junto a él, Gemma o Zordor , también se encuentran en el país nipón y han vivido, de primera mano, las devastadoras consecuencias de un terremoto de 9.1 grados de intensidad, uno de los mayores de la historia.

Para entender mejor qué se siente al vivir una catástrofe natural como esta, os recomiendo que le echéis un vistazo al timeline en Twitter de las cuentas de culquiera de ellos, y en especial, que leáis la crónica que Héctor acaba de publicar en su blog:

El edificio lleva unos dos minutos moviéndose, el temblor se calma un poco durante unos instantes y aprovecho para salir corriendo al lounge (sala de estar) que está más cerca de las escaleras de emergencia. Nadie se mueve excepto yo, todos están debajo de sus mesas excepto el vicepresidente que sigue de pie agarrando el monitor de su ordenador. Por el camino salto por encima de dos estanterías que se han caído, dejando libros esparcidos por todos lados.

Llego al lounge (Sala de estar) donde también hay mesas y compañeros escondidos debajo de ellas. Me quedo parado de pie y siento como otra vez viene un temblor enorme, el edificio se mueve como un flan. Esta vez no me puedo mantener de pie, la fuerza del terremoto puede conmigo, no solo se mueve de lado a lado, también se mueve todo de ¡arriba hacia abajo! mis pies pierden contacto con el suelo, me siento impotente, siento pánico, siento en mi piel el poderío de nuestro planeta.

Así lo viví yo, el mayor terremoto de la historia de Japón – Parte 1
Asi lo vivi yo, el mayor terremoto de la historia de Japon, Parte 2

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