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El blog de Raúl Ordóñez

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Un ejemplo claro y muy ilustrativo para explicar por qué la información es poder

Associated Press, una de las agencias de noticias más importantes y fidedignas del mundo sufre un hackeo de su cuenta de Twitter. Concretamente, se publica el siguiente mensaje que anuncia un atentado con bombas en la Casa Blanca:

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“Dos explosiones en la Casa Blanca y Obama está herido”, es lo que dice el tweet de la imagen.

Apenas dos minutos después es desmentido por la propia cuenta corporativa. Demasiado tarde. Durante ese breve tiempo, la noticia se había extendido con tanta fuerza y viralidad en el que ahora ya es el sistema nervioso del planeta, que el mercado de valores más importante del mundo se desploma. El Dow Jones baja, desde los 14.697 hasta los 14.554 puntos básicos:

dow_jones_twitter

Como se puede ver en la imagen, poco después se recupera pero durante ese mini crash bursátil se negocian 260.000 contratos del S&P500 e-mini; esto significa que unos 20.400 millones de dólares (unos 15.700 millones de euros) cambiaron de manos. ¿Quién dijo aquello de que la información es poder?

Cómo conseguir una copia de seguridad de todos tus tweets

historico_tweets

El pasado mes de diciembre Twitter anunció que pondría a disposición de todos los usuarios un archivo con su actividad, tweets, replies, retweets, etc. desde la apertura de su cuenta.

Desde la compañía aseguraron que esta opción se habilitaría progresivamente en las cerca de 600 millones de cuentas que hay en todo el mundo. Pero lo cierto es que, a día de hoy en nuestro país, aún son pocos los que la tienen disponible.

Un truco rápido para conseguirlo, es configurar tu cuenta con el idioma inglés (dentro del apartado configuración). Inmediatamente verás cómo aparece la posibilidad de solicitar tu histórico de tweets que recibirás en unos minutos a través de correo electrónico.

La experiencia de ver cómo han evolucionado tus mensajes en la plataforma desde tus comienzos resulta de lo más curioso. Mi primer tuiteo es del 9 de febrero de 2007 y como podéis ver, nada especial, pero poder acceder a un repositorio casi diario de todas tus opiniones, sensaciones, vivencias y experiencias se convierte en un auténtico ejercicio de autoarqueologia; un diario online que podré leer a los nietos de aquí a unos años.

Se echa en falta, eso sí, mayores funcionalidades en el archivo que nos proporciona Twitter. De momento es un simple html que permite consultar los mensajes enviados por meses y años, pero sería estupendo que también incluyera mejorara el buscador que trae ye incluyera un buen sistema de estadísticas.

El día que Twitter cambió la publicidad televisiva

Twitter y la televisión siempre han sido muy buenos amigos. Amantes diría yo, capaces de estar juntos y separados a la vez, de haber sido engendrados de forma independiente pero no ser capaces de vivir el uno sin el otro. No hay más que echar un vistazo a los trending topics diarios para encontrar un gran porcentaje de ellos referidos a la parilla televisiva. La comunión digital entre ambos es tan perfecta como la que puede haber en el mundo real entre un grupo de amigos que se junta para ver un programa.

Tuitear mientras vemos la televisión ya no es una tendencia, sino una realidad que se constata día tras día a golpe de trending topics y #hashtags incrustados en cada programa.

Por todo ello, ya estaba tardando el día en el que saltara a escena el tercer actor indispensable en esta obra: la publicidad; y aunque ha habido algunas aproximaciones por parte de las marcas en este sentido, hasta ahora ninguna lo había hecho con paso firme y con todas las consecuencias…

El día que Twitter cambio la publicidad televisiva aún no ha llegado, pero está a la vuelta de la esquina. Concretamente, será este sábado 6 de octubre y tendrá como telón de fondo uno de los programas más populares de la televisión inglesa: Factor X. En los intermedios que se produzcan durante el mismo, se emitirá un anuncio de la empresa Mercedes en el que los usuarios de Twitter podrán decidir el destino de sus protagonistas a través del hashtag #YouDrive.

Como comenta el compañero Juan Boronat, se trata de “conseguir involucrar al público en la historia, permitiéndole variar la trama a través de Twitter”. Algo parecido a esta otra campaña de Tipp-ex en YouTube, pero llevado a la gran pantalla y en riguroso directo. Sencillamente brillante y genial.

Vía | Lasblogsenpunto

Actualización 09/10/2012: El vídeo ya está disponible en YouTube.

¿La influencia en Twitter se mide con Retweets?


En relación al debate sobre cuál es la mejor forma de medir la influencia de un usuario en Twitter, Evan Williams, uno de los fundadores de la plataforma, declaró hace unos días en Cnet:

“Creo que los retuits son más interesantes que los seguidores (…) la simple medida de los seguidores no captura tu distribución….la métrica soñada es cuántas personas ven tu tuit”

Estas palabras están generando un intenso debate en la red, que una vez más se lanza a la búsqueda del algoritmo perfecto. Sin embargo me temo, que no hay fórmulas exactas.

Efectivamente los retweets son un estupendo indicador para conocer la difusión que ha tenido en mensaje y por tanto su audiencia potencial, pero… ¿realmente esto equivale a influencia?

Pongamos un simple ejemplo: voy por mitad del campo y veo caer un meteorito; envío a Twitter una foto y cosecha en una hora 1.250 retweets ¿soy influyente?.

Otro ejemplo más cercano: soy Jonan Basterra estoy en New York viendo en Twitter la evolución del 25-S; de repente veo pasar a Mariano Rajoy fumándose un puro. Tuiteo la foto con tanto éxito que llega a ser portada de algunos medios al día siguiente. ¿Es Jonan Basterra influyente? Pues probablemente , pero no esencialmente por este tuit en particular sino por más razones que conviene añadir y matizar para entender el concepto de RTs que se maneja estos días:

1. Para tomar los RTs como una medida de influencia, se debería tener en cuenta el número total, durante un largo periodo de tiempo, no en momentos puntuales ya que puede ocurrir que cualquier usuario tenga un golpe de suerte o de creatividad y consiga con un tweet en un día, los mismos retweets que han conseguido otros durante dos años, por poner un ejemplo.

2. Tus tweets sin seguidores, no sirven de nada. Pensadlo bien. ¿Quién puede tener a nivel global más RTs, un usuario con 100 followers o un usuario con 10.000? ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

3. Y esa segunda cuestión nos lleva a plantear la tercera y última: ¿Por qué algunos usuarios tienen más éxito que otros? Aquí diferenciaría dos grupos: los que consiguen éxito por inercia y los que consiguen éxito por esfuerzo:

  • En el primer grupo encontramos a personas o empresas, conocidas con anterioridad al fenómeno Twitter, ya sea por la televisión, el deporte, el cine o incluso la propia red, y que, una vez que desembarcan en la plataforma, cosechan followers a puñados. Como ejemplo citar el caso de Bill Gates, que recopiló más de 500.000 seguidores el primer día que se abrió la cuenta, aunque también podríamos encontrar ejemplos a otros niveles más reducidos. Este tipo de usuarios ya son influyentes per se y Twitter simplemente amplía sus capacidades de comunicación e interacción con su público, clientes, fans… Digan lo que digan, sean buenos o malos tuiteros, participen o no en la conversación, van a tener su audiencia e influencia asegurada. Una palabra suya, bastará para ser trending topic.
  • En el segundo grupo estamos el común de los mortales, los que nos tenemos que ganar el follower de cada día, a base de contenido creativo, original y de valor, enlaces de interés, debates activos con otros usuarios, participación en los hashtags… Aquí es donde encontramos el detalle que marca la diferencia entre los usuarios que son influyentes y los que no. Twitter premia el contenido de calidad con seguidores, y por ende, con retweets, con favoritos, con inclusión en listas… y en definitiva con influencia y prescripción, y todo en una espiral que se alimenta continuamente y mejora, como los buenos vinos, con el tiempo.

¿Qué opináis vosotros?

Cómo arruinar tu reputación digital en dos pasos

1. “Invéntate” una noticia falsa, pero de gran trascendencia y publícala en Twitter. Por ejemplo que “Iniesta donará su prima de la Euro (300.000 €) a los afectados por el incendio de Valencia. Nos lo acaba de confirmar el Ayto. de Valencia
2. Borra el tuit anterior.

El de @Abel_Romera_AS es un claro ejemplo de cómo perder tu karma o reputación digital como periodista y de paso, poner en tela de juicio la de un periódico entero.

Por supuesto cualquier persona tiene el derecho a equivocarse y pedir disculpas, pero el caso de Abel, actualmente en el diario deportivo AS (tal y como reza su nombre de usuario) duele especialmente porque viola dos reglas fundamentales del circuito de información. La primera, en su profesión: veracidad; nunca publiques una noticia sin confirmar las fuentes. La segunda, en el medio: carta en la mesa queda presa; desde tiempos inmemoriables la red exige a cualquiera que quiera participar en el juego de La Conversación ser humilde y completamente transparente y eso implica no borrar algo que se ha publicado, ya sea en un blog, en Twitter, en Facebook… y, en todo caso, realizar nuevas actualizaciones.

En fin, mucho ánimo, que de todo se aprende.

Vía | Kurioso

Twitter se inunda de un sentimiento “hatebook” y eso no es bueno para nadie

Vaya por delante que soy un acérrimo defensor de Twitter, por encima de cualquier otra herramienta como baluarte de la comunicación online entre personas, empresas y entidades y que, además, el compi Antonio Ortiz, con el que guardo muy buena relación, me parece uno de los grandes nombres, por méritos propios, de la red en nuestro país y todo un referente a la hora de alumbrarnos hacia dónde discurrirá el futuro digital en los próximos años.

Precisamente por eso me ha extrañado mucho su último post, titulado “Facebook se está llenando de memes… y esto es una muy mala noticia para Facebook“, en el que de forma poco ortodoxa critica los derroteros que está tomando la plataforma, especialmente en relación a los contenidos aportados por los usuarios.

Según Antonio, “cada vez más nuestros contactos en Facebook lo que comparten son memes de internet” y esto es en su opinión “una mala noticia porque es síntoma de que ha fracasado en compaginar un servicio basado en las relaciones personales con la vertiente orientada a los intereses“. También asegura que “Facebook sigue siendo percibido como un servicio de redes sociales para charlar con los amigos en un contexto de ocio. Y lo apropiado, dentro de ese contexto, es compartir chorradas banales para hacer reír (o hacerme el gracioso)” y concluye con un post decididamente condenatorio a la plataforma de Zuckerberg: Creo que mi uso de Facebook se puede resumir en “vídeos que me averguenza poner en el blog o Twitter”.

Realmente esta visión que plantea Antonio de la plataforma no solo me parece excesivamente simplista, sino también sesgada probablemente en base a su propia experiencia personal (uso) o al círculo de contactos que mantenga en esa red. No hay más que echar un vistazo a la historia, a los datos y sobre todo a las innumerables experiencias de personas y empresas, para entender que este ecosistema es mucho más rico, completo y complejo y nadie duda hoy en día que su influencia sobre la comunicación en la sociedad moderna ha marcado un antes y un después.

No debemos que olvidar algunas cuestiones básicas que ratifican lo anterior como que:

Con este increíble volumen de usuarios y actividad a cada segundo, es fácil entender que Facebook se consolida como un universo amplio y heterogéneo, en el que hay cabida a todo tipo de usos y contenidos, más allá de las bromas, o lo memes (que también las hay en Twitter, Google+ y otras redes). De hecho, como cualquier otra herramienta, Facebook no es buena o mala per se, sino que su uso determina su utilidad y me temo que 800 millones de almas en el mundo no pueden estar equivocadas.

Tampoco podemos olvidar la propia esencia y el funcionamiento de Facebook, una red social en sentido estricto, donde para compartir contenidos es necesario que exista bidireccionalidad en las relaciones (tu me sigues y yo te sigo) y que por tanto establece lazos fundamentalmente familiares y de amistad, con las consecuencias que eso tiene sobre el tipo de contenido que se comparte. Twitter da una vuelta de tuerca a este concepto y se consolida como una red de información con tintes sociales, en la que no es condición sine qua non dicha bidireccionalidad, favoreciendo más las relaciones y contactos profesionales y los fines informativos. Ambos sistemas pueden convivir en perfecta armonía.

Y que conste que es fácil caer en la tentación; a muchos de los que defendemos a capa y espada Twitter, nos invade en ocasiones el sentimiento de superioridad, aquel que reza lo de “el que vale vale y el que no, a Facebook“, aquel por el cual pensamos que solo en el servicio del pajarito es donde realmente se comparte contenido de calidad y es la red que mueve el mundo, pero sinceramente, creo que no debemos llevar estos pensamientos al extremo.

No debemos menospreciar Facebook, ni su potencial y sobre todo valorar que, gracias a algunas plataformas como esta, muchas personas comienzan a descubrir las redes sociales, a consumir información de otro modo más allá de los medios tradicionales y, como anticipaba el profético manifiesto Cluetrain hace más de diez años, a comunicarse como nunca antes lo hubiesen imaginado.

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