Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Carrera de San Antón en Jaén mejor 10K de España

Carrera de San Antón en Jaén, la mejor nocturna 10K de España

¿Estás buscando la mejor carrera de 10K de España? Pocas carreras en nuestro país pueden presumir de tener la animación del público, participación popular e implicación de la ciudad que tiene la Carrera Urbana Internacional Noche de San Antón en Jaén.

Este año además la organización ha dado solución a muchas de las demandas que desde hace años llevamos pidiendo atletas y clubes y realmente las mejoras se han notado muchísimo.

En el vídeo que podéis ver sobre estas líneas os cuento con palabras… y con hechos, por qué creo que esta prueba se ha convertido, por historia y méritos propios, en una de las mejores 10K de España.

 

 

 

analisis go pro hero 8 black

Así es la nueva GoPro Hero 8 Black

Sobre estas líneas podéis ver una prueba de cómo graba, captura y se comporta la nueva videocámara de acción de GoPro Hero 8 Black. Entre sus principales características destacan:

  • Chipset: GoPro GP1
  • Cámara: 12 MP
  • Almacenamiento: ranura para tarjetas microSD
  • Conectividad: GPS, Wi-Fi, Bluetooth y USB-C
  • Batería: 1.220 mAh
  • Dimensiones: 66,3 x 48,8 x 28,4 milímetros
  • Peso: 126 gramos
  • Otros: Sumergible hasta 10 metros, retransmisión en directo hasta 1.080p, activación y comandos por voz, no necesita carcasa externa, lengüetas para accesorios…

Como os podéis imaginar se ha convertido de facto en compañera de muchos de mis viajes y carreras.

Os iré informando y no os olvidéis pasaros por mi canal de YouTube 🙂

Seguimiento del Sorteo Extraordinario de Navidad: El Gordo 2019

Las tradiciones están para cumplirlas, y aquí estamos otro 22 de diciembre más y ya van unos cuantos (2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017), para seguir en directo el esperado y emocionante Sorteo de Navidad que llevará la suerte a miles de hogares en España.

cronica maraton valencia

Crónica del Maratón Valencia 2018

Ya ha pasado casi un año desde que corrí el Maratón de Valencia. Sin embargo, aún no olvido ningún detalle de lo ocurrido aquel 2 de diciembre de 2018 ni creo que lo olvide jamás.

Si el Maratón de Madrid fue el de las piernas y el de New York Lugo el del corazón, este Maratón de Valencia fue indiscutiblemente el de la cabeza.

Porque son esos tres elementos los que, combinados en diferentes proporciones, hacen que un ser humano sea capaz de completar la distancia de Filípides y en esta ocasión el poder de la mente sería fundamental para llegar hasta la meta… pero comencemos desde el principio.

Porque un maratón comienza desde el mismo momento en el que realizas la inscripción a la prueba. A partir de ahí, no hay día en el que tu cabeza no deje de pensar en ese objetivo vital al que quieres y temes por igual y… la cabeza, amigos míos, es capaz de derrotar cualquier adversidad

En mi caso la inscripción llegó el 22 de junio, día de mi cumple, en forma de regalo de las personas que más quiero. ¡Nos vamos a Valencia! rezaba la nota junto a la inscripción. Wendy, Laura y Pedrito serían mis supporters de lujo para la fecha elegida, 2 de diciembre, curiosamente un día después del cumple de mi chica que estuvo aguantando mis nervios todo ese fin de semana (nunca dejaré de agradecérselo)

Tenía 6 meses por delante para preparar física, emocional y mentalmente la carrera. El camino no había hecho más que empezar…

Sobre el Maratón Valencia

Para los que no lo sepan, el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP es, por méritos propios, la cita atlética más importante que existe en nuestro país y toda una referencia a nivel mundial. Cuenta con la etiqueta ORO que concede la Federación Internacional de Atletismo por su excelencia en la organización. Esa misma que tienen majors como Boston, Chicago, Londres, Tokyo, Berlin o New York. Para más inri, en esta edición habría récord de participación con 22.000 inscritos y 19.500 finishers.

Posiblemente el mayor atractivo de la prueba sea un recorrido completamente llano, a nivel del mar y unas condiciones climatológicas perfectas para correr. Si a esto le sumas la espectacular salida y llegada desde un lugar tan emblemático y una ciudad volcada con el running, tenemos una combinación ganadora.

 

La preparación

Solo el 1% de las personas que habitualmente corren, dan el paso de hacer un maratón. Porque lo realmente difícil de un maratón no es correrlo, sino prepararlo.

Correr esta distancia supone un compromiso físico, emocional y mental constante. Supone mucho sacrificio; saber renunciar a ciertas cosas: tiempo con tu familia, horas de sueño o alguna fiesta que otra; entrenar días en los que no te apetece o hace un tiempo de perros; compatibilizar con tu trabajo u ocupaciones; sacar horas de donde no las hay; correr a veces en soledad. Un maratón supone conocer los límites de tu cuerpo y dominar los miedos o dolencias que van a aparecer en muchos momentos sabiendo determinar cuándo es posible seguir y cuándo no.

Y con esta mentalidad, inicié la última semana de agosto el necesario Plan de Entrenamiento que se iba a extender durante 14 semanas. En esta ocasión el tiempo objetivo que me había marcado era rondar las 3 h 30′ lo que implicaba dominar muy bien los ritmos de 5’00 a 4’50’’ por km y competir en medio maratón entre 4’30’’ y 4’20’’ por km.

Después de mis dos marcas anteriores (3h 58′ en Madrid y 3h 45′ en New York Lugo) sabía que era un reto muy ambicioso pero había que intentarlo. Una vez más aposté por uno de los planes de Rodrigo Gavela, toda una referencia en el mundo del maratón.

Debo reconocer que no fue un camino nada fácil porque desde la segunda semana en la que tuve que parar por una distensión, los problemas físicos en el gemelo fueron la tónica habitual durante toda la preparación hasta el punto de tener que suavizar muchas de las sesiones programadas y adaptarlas a esta circunstancia, generando los consiguientes debates mentales.

Por eso, si hay alguien al que realmente le debo la medalla de este Maratón Valencia, ese es el fisio, Ángel Escárcega Vázquez (Boas Mans), un fuera de serie que me trató todo ese tiempo para llegar en las mejores condiciones posibles…

Y el tiempo fue pasando irremediablemente hasta llegar al lugar y la fecha marcada.

El día del maratón

06.05 horas. Ha llegado el Día D y suena el despertador. Gracias a la generosidad de Vero y Luis (unos amigos de Galicia que nos acompañan este fin de semana en Valencia) que me han cedido su cama esta noche para descansar mejor… y gracias también a la «pastilla secreta» que me facilita mi suegra para conciliar el sueño en ocasiones especiales, puedo decir que he vencido a uno de los principales miedos que tengo siempre que corro un maratón: conseguir dormir. Y creedme si os digo, que el descanso es fundamental para una prueba de larga distancia como esta.

06:15 horas. Después de un aseo rápido voy hasta la cocina del piso de Airbnb que hemos agenciado en la ciudad y por allí ya está mi gran amigo Diego, de Jaén, que también ha venido para correr los 42K. Estar aquí con él y poder vivir estos momentos acompañado resulta tremendamente especial. Desayunamos nuestra tostada con aceite y tomate de la tierra mientras bromeamos para hacer menos tensa la espera.

06:45 horas. Esperamos en el portal al taxi que hemos reservado el día anterior sabiendo que el acceso hasta la salida es complicado… Pero pasan 10 minutos y allí no llega nadie. Tras varias llamadas infructuosas y desesperadas a Radio Taxi, un angelito nos atiende y finalmente nos envían un coche.

07:20 horas. Por fin llegamos hasta la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Queda poco más de una hora para la salida y hace un frío tremendo. Tiemblo como un cervatillo. Decidimos subir hasta la parte alta para ver desde arriba una panorámica que nunca olvidaré. De un lado, la salida sobre el Puente colgante de Monteolivete, con sus dos característicos márgenes. De otro, la llegada que ojalá podamos alcanzar unas horas después; la deseada pasarela azul flotante sobre el lago, posiblemente una de las metas más bonitas del mundo.

Pienso en la dulce metáfora de que al final la vida de un ser humano no deja de ser un maratón, con su salida y su llegada, con sus puntos álgidos y bajos… y, sobre todo, diferente para cada persona. El sol se asoma por el horizonte y comienza a regalarnos sus primeros rayos. Disfrutamos del espectáculo y como me suele ocurrir en otras ocasiones una canción comienza a sonar en mi cabeza y ya no dejará de hacerlo durante toda la carrera. No me preguntéis por qué pero en esta ocasión es Fell it Still. Dentro música:

08:00 horas. Después de pasar por el guardarropa y hacernos las reglamentarias fotos precarrera, ya estamos vestidos de corto preparados para la batalla. La zona de la salida es literalmente un hervidero de gente, que huele a nervios, a emoción y, sobre todo, a Réflex. Muchos de ellos calientan preocupados, corriendo como pollos sin cabeza… como si fueran a competir en un 5K… «Si nos vamos a hinchar. Bromeo con Diego».

Con Diego, preparándonos para la batalla

Ya vestidos de corto, en la imponente Ciudad de las Artes de Valencia

08:25 horas. Ya estamos situados en nuestro cajón donde tenemos la suerte de encontrar algún paisano y comentar juntos el impresionante ambiente que vivimos. Quedan exactamente unos minutos para la salida, el speaker calienta motores, miradas de nervios. La emoción nos invade.

Km 0. Pistoletazo de salida. Sueña Mediterráneo de Nino Bravo. En el margen derecho del Puente de Monteolivete maratonianos, en el izquierdo los corredores del 10K. Una imagen (vídeo) vale más que mil palabras:

El frío que hasta ese momento nos invadía desaparece por completo y da paso a una alegría tremenda por correr los primeros pasos en esta carrera que tanto deseábamos. Disfruto acompañando a Diego este primer kilómetro a partir del cual nos separaríamos ya que habíamos entrenado para objetivos diferentes.

Km 2. Avenida del Port. Después del éxtasis inicial no tardo en encontrar la velocidad de crucero a la que, tras tantas semanas de entreno, mi cuerpo se había acostumbrado. Decido unirme a un grupo de amigos que parecen ser de la ciudad y que no paran de bromear. Este buen rollo es fundamental para que los primeros kilómetros vayan pasando rápido, sin pensar mucho.

Km 6. Tras pasar la zona más cercana al mar, el sol se alía con la carrera y empieza a calentar un poquito. También se nota una ligera brisa. Se agradece. De momento, todo en orden. Es momento de sonreir y recordar los duros, fríos y lluviosos días de entrenamientos gallegos. Esto es Hawai. Esta es la recompensa a tanta esfuerzo, me digo a mí mismo.

Km 10. El reloj marca poco más de 50 minutos. Un nuevo avituallamiento animado por otra de las decenas de batucadas que este día inundan la ciudad. Comienza en esta zona una ligerísima subida que, de momento, no se nota en las piernas.

Km 14,5. Estoy ya en la larga recta que conduce a la Plaza del Real y me emociono porque en apenas 500 metros veré por primera vez a seres tan queridos como Wendy, Laura, Pedro, Luis, Vero, Rafa y Alicia. Ellos quizá no lo aprecian, pero su compañía, sus palabras de ánimo, su presencia, suponen una motivación esencial para mi durante toda la carrera. Al pasar, me derrito al ver que la pequeña Laura había preparado un cartel con las palabras de VAMOS PAPI, TE QUEREMOS. Les digo a todos que voy muy bien y me lleno con más energía que la que pueda insuflar cualquier gel.

Km 21. Media Maratón. 1h 45 min. La estrategia de carrera que me había marcado pasaba por hacer la primera media maratón en torno a este tiempo y la segunda en un poquito menos. Había encontrado un buen ritmo de carrera y todo parecía en su sitio. Posiblemente fuese la calma antes de la tormenta…

Km 22. Pasamos muy cerquita de la Ciudad de las Ciencias. La meta tan cerca y a la vez tan lejos y los primeros demonios de la maratón comienzan a aparecer alentados por el sol, que ya calienta lo suyo. El gemelo derecho, el mismo que había estado dando tanto la lata durante los meses de preparación y que me había obligado a pasar tantas veces por fisio y suavizar tanto el plan de entreno, empieza a quejarse. No es un dolor muy agudo, pero sé que irá a más y que deberé negociar con él durante toda la carrera.

Alguna vez he comentado que uno de los trucos que suelo buscar en maratón es trocear la carrera en pequeños tramos e ir conquistando uno a uno. Por eso, en aquel momento de primera gran debilidad tras pasar la media maratón mi objetivo inmediato era alcanzar el km 28, donde sé que de nuevo estaría mi gente esperando. Aunque conseguí mantener el ritmo, fueron kilómetros duros a nivel mental, así que reencontrarme con ellos me ayudó muchísimo. Me volvió a dar alas.

Km 30. Entramos en el centro de Valencia donde las largas avenidas dan paso a calles más estrechas y una animación sencillamente brutal. Este cambio de escenario sirve para romper un poco la monotonía y hacer un poco más llevadera -si es que se puede- la carrera. Las conversaciones y el humor inicial entre los corredores desaparecen a estas alturas dando paso a un silencio abismal solo roto por el golpeteo constante de zapatillas en el asfalto y respiraciones aceleradas. Pienso en el privilegio que supone que corten una ciudad entera al tráfico para que podamos correr por aquí.

Km 36. Comienza mi muro. Definitivamente mi cuerpo no acepta más negociaciones por parte de mi mente… y aunque por dentro pienso: Raúl: sigue. Por fuera mi cuerpo dice, Raúl: para. Todo tipo de señales: dolor agudo de gemelo, dolor de espalda, cansancio extremo. Bajo el ritmo que hasta ese momento había sido bastante constante y soy consciente de que posiblemente no acabaría en las 3h 30m. que me había propuesto.

Pese a haber ido hidratándome bien durante toda la carrera y haber tomado los reglamentarios geles, todo tipo de dudas me asaltan. Pienso en que posiblemente, y debido precisamente a esa dichosa lesión de gemelo que me había obligado a suavizar muchas sesiones de entreno, había llegado muy justo de preparación. Estos 5 kilómetros se me hacen eternos hasta que consigo encontrar la LUZ.

En aquellos momentos de incertidumbre, cuando peor lo estaba pasando, nunca olvidaré la imagen de un chico joven que desde su silla de ruedas no paraba de animar a todos los que pasábamos por aquellos últimos kilómetros de la maratón. Fue entonces cuando decidí que esa carrera la iba a acabar sí o sí. Por él. Por ese chico y como los que, como él, no pueden correr. Porque correr es posiblemente el mayor acto de libertad del que goce un ser humano y por eso los que podemos hacerlo debemos considerarlo una fortuna. Miro hacia adelante, aprieto los dientes y sigo porque me siento afortunado.

Km 41. Ya huele a meta. Recuerdo mis dos máximas cuando participo en una carrera: que el último kilómetro sea el más rápido y llegar sonriendo. No es difícil hacerlo porque la llegada a Valencia posiblemente sea una de las más espectaculares del mundo. Sobre una imponente alfombra azul que te recibe poco antes de entrar a Ciudad de las Artes y una meta rebosante de gente, llego por fin la pasarela sobre el lago.  La pasarela del olimpo. 195 metros de gloria y recuerdo. Un verdadero regalo para todo aquel que consigue culminar la prueba.

Km 42 y 195 metros. Paro el reloj. 3 horas, 35 minutos y 38 segundos. Consigo ver en la grada a mis amigos y rompo a llorar. Es la magia del maratón. Un sentimiento difícil de explicar con palabras. Miro a mi alrededor y no soy el único. Personas provenientes de muchas partes del mundo que acaban de culminar un objetivo común y que, desde este preciso momento, comenzarán a ver la vida desde una óptica diferente. Porque ya lo dijo Zátopek: Si quieres correr, corre una milla. Si quieres experimentar una vida diferente, corre un maratón.

raul ordoñez valencia maraton

 

Esta entrada está especialmente dedicada a mis amigos y compañeros valientes del Club Montepenarubia de Lugo y que actualmente preparan su bautizo en la distancia precisamente en el proximo maratón de Valencia 2019. Llevo semanas acompañándolos en su preparación y estoy seguro de que lo conseguirán. Espero que leer este artículo les proporcione toda la fuerza y confianza contra cualquier miedo. ¡Vamos!

 

Bonus track:Para los más curiosos, os dejo el track de la prueba en strava con tiempos de paso y algunas métricas más:

 

 

los lugares mas asombrosos de galicia

Los lugares más asombrosos de Galicia

Este mes se cumplen quince años desde que este andaluz de Jaén vive en Galicia. Una década y media en la que poco a poco he ido mimetizándome con la cultura, la naturaleza, la historia y la forma de vida que ofrece esta maravillosa tierra.

Durante todo este tiempo he tenido la suerte de recorrer su geografía de norte a sur y de este a oeste, descubriendo rincones y lugares muy especiales. Al mismo tiempo, son muchos los amigos del sur y otras partes de España, los que a menudo me piden recomendaciones de sitios para visitar o realizar diferentes circuitos por Galicia.

Así que inspirado en el post de Ana Bulnes paisajes que solo verás en Galicia, he querido recopilar aquellos lugares que me parecen más asombrosos de esta región única. Abróchense los cinturones porque arrancamos.

La Playa de las Catedrales

playa de las catedrales

Son muchas las guías y revistas de viajes que no dudan en catalogarla como una de las más impresionantes del mundo. Se sitúa en la mariña lucense, entre las localidades de Rinlo y Ribadeo y su nombre hace referencia a las espectaculares cuevas y arcos de roca que aparecen cuando está la marea baja por lo que se recomienda consultar las horas antes de visitarla y reservar cita entre 1 de julio y 30 de septiembre.

La Muralla de Lugo

muralla de lugo

Con más de dos mil años de antigüedad y dos kilómetros de perímetro, se trata de una de las murallas romanas mejor conservadas del mundo. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000 permite ser paseada en toda su extensión ofreciendo unas vistas únicas de la ciudad de Lugo, en su día Lucus Augusti.

O Cebreiro

o cebreiro

Finalización (o comienzo) de etapa de muchos de los peregrinos que realizan el Camino de Santiago se trata de un sitio mágico que marca la frontera entre Galicia y Castilla León. Cuenta con unos paisajes impresionantes y una gastronomía que enamora a cualquiera.

El banco más bonito del mundo y los acantilados de Loiba

banco loiba

En plenas Rías Altas, en la Parroquia de San Juan de Loiba, muy cerca de la localidad coruñesa de Ortigueira, se encuentra el que ya se conoce como «the best bank of the world«, un mirador asombroso que ofrece unas vistas impresionantes sobre los acantilados que regala esta zona y que se extienden hasta la también archiconocida Iglesia de San Andrés de Teixido.

Las Islas Cíes

Paraíso natural, aguas frías y cristalinas, ambiente atlántico puro. Este pequeño archipiélago situado frente a la ría de Vigo es visita obligada en nuestro pequeño periplo por los lugares más asombrosos del mundo. Recomendable dedicar una jornada completa ya que solo se puede acceder hasta allí en barco.

La cascada de Ézaro

Otra maravilla natural situada en la Costa da Morte es esta espectacular caída de agua, la única en Europa que lo hace directamente al océano. Recomendable visitar en invierno o comienzos de primavera cuando el río Jallas lleva más caudal.

La Plaza del Obradoiro

En el corazón de la capital de Galicia, Santiago de Compostela, y frente a su imponente catedral, se encuentra esta bellísima plaza que diariamente acoge a cientos de peregrinos llegados desde todas las partes del mundo.

El Castro de Viladonga

castro de viladonga

Finalizamos esta recopilación tan personal con uno de mis sitios favoritos, el Castro de Viladonga, una antigua ciudad celta situada sobre una colina en el municipio lucense de Castro de Rei y en el que se respira un ambiente especialmente mágico.

Y para vosotros, ¿cuáles son los lugares más asombrosos de Galicia?

 

educacion tecnologia niños

Niños y tecnología: 10 claves para una educación responsable y positiva

Os puedo asegurar que uno de los momentos más maravillosos de mi día a día se produce cada mañana cuando llevo a mi hija Laura (5 años) al colegio. Ese pequeño trayecto en el que caminamos juntos de la mano mientras ella no para de hablar y contar todo tipo de cuestiones relacionadas con su descubrimiento permanente del mundo, se convierte en un campo de trabajo ideal para cualquier padre desde el que poder detectar numerosas cuestiones relativas a su educación y crecimiento personal.

Parece increíble que una personita tan pequeña ya sepa perfectamente identificar la realidad que le ha tocado vivir. Esta mañana, por ejemplo, me dijo lo siguiente:

Papá, yo aún no sé que seré cuando sea mayor, si científica, médica o escritora… pero lo que sí que es seguro es que tendré que trabajar con ordenadores.

Os podéis imaginar la sonrisa que se le dibujó en la cara a alguien que lleva años trabajando por divulgar la cultura digital. Paradójicamente esa sonrisa no tardó en convertirse en un gesto un poco más serio que dio paso a un ejercicio de reflexión acerca de un tema que considero trascendental en la sociedad actual.

Me refiero al hecho de que, tal y como afirma la mayoría de estudios, en los próximos 30 años el 75% de las profesiones actuales dejarán de existir mientras que, paralelamente, el porcentaje de población que se está adaptando laboralmente ante este avance tecnológico y de digitalización de las tareas es mínimo.

Lo anterior conduce irremediablemente a dos preguntas:

¿De qué van a trabajar nuestros hijos en el futuro? ¿Estamos haciendo algo para remediarlo?

La importancia de la educación en la sociedad que está por llegar

No me gusta ser alarmista pero creo que nos encontramos en un momento crucial para abordar estas cuestiones y la solución pasa siempre por el mismo lugar: EDUCACIÓN. Educación en todos los ámbitos y niveles.

  1. Primero, una educación tecnológica desde el entorno familiar y desde niños bajo un enfoque positivo; una educación, que por otra parte no deja de ser una educación en valores como os explicaré más adelante.
  2. Después, una educación en tecnología y competencias digitales obligatoria (como las mates o el inglés) en los coles e institutos, acercando materias que serán la base de cualquier trabajo dentro de no muchos años: inteligencia artificial, robótica, programación, realidad aumentada, realidad virtual, ciberseguridad, big data… y tantas otras que ahora mismo suenan a chino a muchos padres o profesores.
  3. Por último, educación tecnológica especializada y oficial a través de universidades y centros de formación profesional para otorgar el grado de conocimiento y preparación suficiente para las nuevas profesiones que nos esperan.

La cuarta revolución industrial ha empezado

Si lo que acabo de comentar no termina de convencerte te recomiendo encarecidamente que veas este documental (dos partes) realizado por la Fundación para para la Innovación (COTEC) bajo el título #MiEmpleoMiFuturo:

Tremendo, ¿verdad?

Así que toca presionar para que el sistema educativo fortalezca las habilidades que nos hacen ser mejores que las máquinas, para que las promueva desde la educación infantil hasta la universidad y a lo largo de la vida y, sobre todo, para que los políticos alcancen acuerdos a largo plazo sobre educación. Se trata de una inversión de futuro fundamental para el avance de cualquier país.

Y mientras presionamos, me gustaría aportar mi granito de arena con una serie de recomendaciones que, desde mi punto de vista y experiencia como padre y formador en la materia, podemos aplicar a partir de ese primer nivel que comentaba antes -entorno familiar- con el fin de educar eficazmente a nuestros hijos en su relación con la tecnología.

10 claves para una educación responsable y positiva

1. Los niños no son nativos digitales

No tienen un conocimiento innato de un móvil solo por haber nacido en la época de los móviles, igual que un adulto no tiene un conocimiento innato de un coche por haber nacido en la época de los automóviles. Dicho de otro modo, no son competentes en el uso de la tecnología per sé sino que hay que enseñarles. Esto es importante dejarlo muy claro: no existen los nativos digitales sino en todo caso los huérfanos digitales.

2. No hay una edad mínima para que empiecen a interactuar con la tecnología

Más allá de los mitos y desinformación que existe al respecto, y de los 3 años recomendados por la Asociación Americana de Pediatría para empezar a utilizar pantallas, siempre solemos decir que cuanto antes comience a interactuar un ser humano con la tecnología, mucho mejor. No debemos evitar el contacto con ella porque constituye una herramienta valiosísima que va a ir ligada a su día a día personal y laboral durante toda su vida. ¿Evitarías que tu hija o hijo comience a utilizar libros?

3. Cuando tengan ese primer contacto, debemos estar delante

Al igual que cuando tu hija o hijo coja ese primer libro, le enseñarás a pasar las páginas, a no romperlas, a identificar colores, letras, animales… y más tarde le acompañarás durante sus primeras lecturas, seleccionando aquellos títulos que mejor se adaptan a su edad y madurez, con la tecnología ocurre exactamente lo mismo. Resulta fundamental estar cerca de los menores en sus primeros pasos. Esta es la base de cualquier estrategia de mediación activa.

4. Educar, Acompañar y Supervisar

Y ya que hablamos de mediación activa, podemos decir que esta estrategia se resume en tres claves (EAS): Educar – Acompañar – Supervisar. Insisto, la tecnología no es ni buena ni mala per sé. Es solo una herramienta, y como tal hay que enseñar a que las personas la utilicen de forma gradual, de menos a más. Cuando pasamos de 0 a 100 sin control es cuando realmente llegan los problemas como por ejemplo cuando se le regala a un niño un móvil en sus primera comunión después de haberlo estado pidiendo insistentemente meses anteriores y a partir de ese momento nos despreocupamos de él.

5. Los filtros parentales de poco sirven

Muchos padres se preguntan si los filtros de control parental son útiles. La respuesta suele ir siempre en el mismo sentido: son como un cinturón de seguridad; ponerlo es importante pero ello no implica que quien se lo pone sepa conducir un automóvil. No debemos olvidar que estos filtros constituyen una fórmula de mediación pasiva, que no asegura que nuestros hijos estén exentos de riesgos cuando navegan por internet o usan tecnología y, en ningún caso, deben sustituir a la mediación activa recomendada anteriormente.

6. Sentido común, experiencia de vida y educación en valores

Cualquier chaval sabe perfectamente compartir una story en Instagram, marcarse un emote en el Fortnite o hacer un streaming en Twitch, (términos que en muchos casos pueden sonar a chino a un adulto) pero de ahí a que ese menor sepa distinguir los diferentes riesgos que hay en la red (como el grooming o el dropshipping ), que tenga unas mínimas competencias digitales como saber qué es el campo CCO de un email o exportar un documento a pdf, o que sepa comportarse y comunicarse adecuadamente con los demás en entornos digitales, hay un mundo.

Precisamente la experiencia de vida, sentido común y pensamiento autocrítico que tenemos los adultos son los mejores activos que podemos y debemos transmitir a nuestros menores cuando comienzan a interactuar con la tecnología. Extender al mundo digital la educación en valores que ya realizamos en el mundo analógico es una de las claves cuando hablamos de familia y tecnología: se educado y respetuoso con los demás, no insultes a otras personas, no hables con desconocidos o le abras la puerta a alguien que no sabes quien es, nadie te da duros a cuatro pesetas, contrasta la información que recibas…. son algunas de las tradicionales enseñanzas de padre/madre que son también perfectamente aplicables al mundo digital.

7. La importancia de dar ejemplo

La educación en valores también incluye dar ejemplo a nuestros pupilos. En este sentido debemos ser autocríticos: padres que prohiben el móvil en la mesa a sus hijos pero que luego son los primeros en utilizarlos; padres que lo usan mientras conducen con el consiguiente riesgo para la vida; en el peor de los casos, tristes sucesos como el del reciente suicidio de una trabajadora tras el reenvío masivo de vídeos de contenido sexual entre sus propios compañeros (adultos). Todas estas situaciones no hacen sino transmitir un malísimo ejemplo para los menores.

8. Hay tiempo para todo

Al igual que no dejarías que tu hija o hijo pasase todo el día leyendo cómics, viendo la televisión o jugando al parchís, ocurre lo mismo con el ordenador, el móvil o la vídeoconsola. Como padres, es importante que organicemos de forma lógica, equilibrada y razonable su jornada. Por ello, es muy buena idea llegar a acuerdos que incluyan límites en el tiempo de uso de este tipo de dispositivos.

Paralelamente es muy importante que los niños practiquen actividades deportivas o al aire libre, así como otro tipo de propuestas que fomenten su creatividad e imaginación. Estamos perdiendo la buena costumbre de que un niño se aburra y muchos padres recurren a la salida cómoda del móvil o la vídeoconsola para mantenerlos callados. Craso error.

9. Perder el miedo y pasar a la acción

Uno de los principales argumentos que suelo encontrar en muchas charlas con padres es: «a mi esto de la tecnología ya me pilla tarde» o «mis hijos saben mil veces más que yo». De nuevo estamos ante una actitud derrotista y cómoda.

No temas no saber. Tienes todo el tiempo del mundo por delante. Ellos también hubo un momento en el que aprendieron y además debes pensar en algo: si tu hija o hijo pasa varias horas al día en un edificio de tu ciudad… ¿no crees que merecería la pena entrar a ese edificio para saber qué hay, quién se mueve por allí y de qué se habla? Con esto ocurre lo mismo. Identifica las redes y plataformas en las que se mueven tus hijos y trata de descubrirlas poco a poco. Aprender con ellos muchas veces es la mejor manera de hacerlo. También puedes formarte o acudir a multitud de guías o tutoriales que existen en la red.

Conocer el ecosistema digital en el que se pasan tanto tiempo te ayudará a entender mejor sus reacciones, necesidades y emociones. No solo eso, comienza a hablar de forma cotidiana con ellos sobre su vida digital con la misma naturalidad y cercanía con la que hablas de su vida analógica y te sorprenderás positivamente. ¿Qué has hecho hoy en el cole? ¿Con quién te has sentado en el autobús de la excursión? ¿Has visto algo interesante esta tarde Instagram? ¿Has visto que Altozano ha sacado nuevo vídeo?

10. Cuanto antes pasen de consumidores a creadores, mejor.

La tecnología debe servir para hacer que las personas seamos más libres y más felices. Eso incluye que redunde en el bienestar personal y profesional de tus hijos. Los niños sin supervisión en el uso de la tecnología, la utilizan simplemente para unos pocos usos, normalmente relacionados con el ocio y el entretenimiento (redes sociales o videojuegos).

Es por ello fundamental que los padres estimulemos aspectos como la curiosidad, el interés, el razonamiento, la deducción o la inteligencia. Debemos explicar al menor usos creativos y prácticos de la tecnología más allá de los que habitualmente realiza. Por ejemplo, realizando búsquedas en Google Maps; usando un traductor, creando un blog, grabando un podcast, buscando música en Spotify, programando su primer robot o tocando algún instrumento online.

Encontrar e identificar en la red usuarios referentes en las temáticas de interés del menor (música, ciencia, robótica, deportes…) así como promocionar su actividad digital entre el entorno más cercano (familias y amigos) son usos positivos recomendados.

El cambio fundamental llegará cuando hayamos sido capaces de acompañarles y motivarles en este proceso para que se sirvan de los medios digitales para desarrollar sus gustos, intereses o talento dejando de ser consumidores de contenidos y pasando a ser creadores de contenidos. Esta será la base de su verdadera identidad digital que les acompañará durante toda su vida proporcionándole una ventaja.

En resumen, la tecnología no es el demonio que vuelve locos a los niños, ni una moda pasajera, ni un lugar complejo y abstracto para los adultos. Está aquí para quedarse y forma parte de la realidad personal y profesional que van a vivir los seres humanos de aquí en adelante. Preparar a nuestros hijos para ese entorno es simplemente una cuestión de responsabilidad. En nuestras manos queda.

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