La democracia nos dio el regalo más grande que pueden tener los ciudadanos de un país y esa es la libertad de expresión, que se traduce en elegir libremente a la fuerza política que creamos más conveniente para dirigir el gobierno de la nación durante los próximos cuatro años.

Si bien se pueden sacar “pequeños hilos” acerca de la idoniedad del vigente sistema electoral, el derecho al voto no deja de ser el valuarte más importante de nuestra conciencia política.

Por eso es fundamental aprovechar esta oportunidad y reflexionar seriamente acerca del pasado, presente y futuro que cada uno vive diariamente.

Quedan exactamente siete días para que recibamos ese derecho democrático y animo a todo el mundo para que pueda ejercerlo con la mayor libertad y responsabilidad que supone elegir a nuestros representantes.

Siete días en los que deberíamos reflexionar seriamente hacia dónde queremos llevar a nuestro país, dentro de nuestras fronteras y en el mundo. Yo he planificado mi reflexión particular y la he dividido por días:

Dia 1, Domingo (Hoy). Reflexionando sobre nuestra economía y hacienda.
Dia 2, Lunes. Reflexionando sobre nuestra educación, cultura y deportes.
Dia 3, Martes. Reflexionando sobre nuestra sanidad.
Dia 4, Miércoles. Reflexiónando sobre nuestro interior.
Dia 5, Jueves. Reflexiónando sobre nuestro trabajo y otros asuntos sociales.
Dia 6, Viernes. Reflexiónando sobre nuestro exterior y nuestra defensa.
Dia 7, Sábado. Reflexiónando sobre nuestras infraestructuras y tecnología.

Esta noche, presentaré mis conclusiones del primer día.

Raúl Ordóñez @jaspeante

Profesor y Consultor TIC. Está especializado en Marketing Online y Competencias Digitales en IA. Cuenta con más de 20 años de experiencia en los que ha formado a más de 3.000 alumnos y asesorado a más de 200 firmas de España y Latinoamérica. Creador de contenido vertical en TikTok & Instagram donde suma una comunidad de más de 1 millón de seguidores.

https://raulordonez.com

7 comments on “7 días, 7 reflexiones”

  1. Pues si Odyseo, desafortunadamente hay veces que el poder enloquece, incluso más de lo que corrompe. Eso nos hace ver el gobierno como una gran mancha negra.