Desde siempre, la humanidad ha luchado y se ha enfrentado por encontrar tesoros que han cobrado mil formas y cuya posesión otorgaba EL PODER, concebido en su sentido más amplio. La religión, el dominio territorial, el oro o los esclavos, podrían servir como ejemplo de todo lo que las diferentes culturas y civilizaciones de este planeta han ido valorando durante distintas épocas y que ha provocado importantes guerras, conflictos y enfrentamientos.
En nuestra sociedad occidental actual hay una nueva fuente de poder y valor: la información.
En el ámbito gubernamental, todos los países y organizaciones se afanan por poseer los servicios de inteligencia más avanzados (no bien avenidos en muchos casos, válgase el ejemplo español), tratando de combinar la más alta tecnología y seguridad con complejos sistemas de comunicación.
Por otra parte, las empresas son capaces de gastar miles de millones de monedas en información relevante para sus organizaciones. Muchas de ellas reciben ataques, o robos que nuevamente indican esa lucha por la posesión de ese tesoro.
Nuestra propia cultura ha generado la necesidad de estar en cada momento informados de lo que acontece a nuestro alrededor. Quizás, el exponente más claro de esto sea internet. La red de redes, el mundo desde sólo un click. Tampoco podemos olvidar los mass media como la televisión, la radio, la prensa escrita o la comunicación móvil.
Pero la información es un item que no está exento de delicadezas y peligros. Debe ser tratada con objetividad, en tiempo y forma, con claridad y solidaridad. Sin embargo, como fuente de poder la información también puede ser manipulada y con un gran riesgo.
Desgraciadamente en estos días pasados y como consecuencia del terrible atentado del 11-M en Madrid, hemos asistido a una clara muestra de cómo puede ser manipulada y alienada la información. El denigrante espectáculo, no falto de demagogia, atacó de tal forma a los españoles, que miles de ciudadanos salieron a la calle para mostrar su malestar con la gestión informativa que desde el gobierno se estaba llevando a cabo para ocultar la autoría de la masacre y que fue apoyada intensamente por diversos medios audiovisuales y escritos que no merecen ser nombrados desde esta humilde morada. La mentira no será nunca la bandera de la información.
Pero hubo un medio, que se mantuvo al margen de esta corriente, y que junto millones de españoles que con anterioridad, ya conocían la influencia del gobierno sobre distintas radios, televisiones y periódicos, realizo una intensa y loable labor informativa en busquedad de la verdad del atentado. Estoy hablando de la Cadena SER de radio. Como se ha demostrado después, sus profesionales estaban en lo cierto, pese a a que muchos nos intentaran hacer lo contrario. La gente se movilizó libremente al escuchar la verdadera dimensión del asunto.
Desde aquí, quiero agradecer y mostrar mi apoyo total por este trabajo a todos los profesionales de LA SER que siempre han ido con la verdad por delante y que gracias a su labor ha contribuido, junto con millones de españoles a un cambio que ya era necesario en este país.
En estos días, algunos de los medios y ciudadanos fascistas que aún existen en este país han querido alterar y descalificar el buen hacer de la SER, a través de pequeñas movilizaciones o textos que circulan por internet. Pero nada parará la verdad y como se está demostrando e influyera o no en los resultados electorales, el atentado no fue obra de la banda armada ETA como pretendía hacer saber el gobierno sino del grupo integrista islámico AL Qaeda.

bueno, aquí me dejas volver a ponerlo, no jasp?
el urdaci, por el culo… ea!…. buff, sieske, no me canso oigo.
sip, la información estamos en un punto que se puede convertir en desinformación.
Viviendo fuera de España me enteré de lo que pasaba gracias a la SER. Procuro mirar los periódicos españoles online, especialmente Periodista Digital, y cuando quiero echarme unas risas, voy a LibertadDigital.com que es absolutamente vergonzozo.
Y sobre TVE Internacional, que es una versión basura de la primera de television española, hace seis meses que la eliminé del dial de mi tele.
No nos hemos caido de una higuera, así que no nos vamos a creer a nadie como si fuera infalible e imparcial al 100%. Tener opinión tambien es humano, y los periodistas son humanos.
Pero hay un límite, el límite de la mentira descarada y la falta de toda ética. No es este el caso de la Cadena SER.
El Manifiesto de Gran Via utiliza todas las acusaciones contra Urdaci, dandoles la vuelta y enviandolas hacia la Cadena SER. Un claro gesto de manipulación informativa.
Los que somos oyentes de la Cadena SER no podemos poner en duda que es una emisora donde todas las opiniones caben. No así en otros medios, donde las tertulias tienen un solo color, atacando siempre a la izquierda (curioso ejercicio de democracia).
En Hora 25, programa estrella de la SER por las noches, tenemos tertulianos de distinto signo político, incluido un ex-representante del PP en el consejo de RTVE.
En la Ventana de Gemma Nierga hay una tertulia de “sabios” que junta a Herrero de Miñon con Santiago Carrillo, tertulia que sufrió el terrorismo directamente en uno de sus miembros más queridos: Ernest Lluch.
Y a Iñaki Gabilondo no se le puede negar que es uno de los periodistas más valientes de este pais, comprometido con la verdad como nadie.
No es la SER una emisora monocolor que responde a intereses oscuros, pero si la acusación viene de la COPE, el ABC, La Razón o El Mundo, aun tiene menos credibilidad, siendo estos medios portavoces del nacionalcatolicismo.
El PP ha perdido con la mayoria de los medios informativos a su favor, porque los medios pierden credibilidad cuando son manipulados. Uno de los pocos medios que aún conserva la cordura es la cadena SER. Del mismo modo que se lo exigimos a Zapatero: “Cadena SER, no nos falles!”
Es más fácil que eso. Cope=La Razón=PP. SER=Canal plaus=PSOE. Y no hay mas.
Gabi, yo no creo que el Plus sea del PSOE, aunque tampoco veo tanto la tele como para juzgar…
En fin,
OLE por el Post JASP