Cada mañana, la irremediable rutina urbana, inunda de pensamientos mi camino hacia el trabajo.

Cuando la ciudad despierta las formas cobran vida y pincelan la realidad de la calle.

La losa herida que el alcalde nunca arregla. El policía vizco que me mira dándome los buenos días. Los obreros que taladran el asfalto con furia en su rostro. La vendedora de cupones que me aplasta el oido con sus “veinte kilos”. El hippie kiss fm que llena de melodía la calle Espartería.

Y allí, al fondo, diviso su silueta; son las nueve, pero parece que fueran siempre las doce. Una sóla persona, su voz y su mirada llenan de color una calle dormida, silenciosa por la triste rutina de las vidas de la ciudad.

Es el mendigo que tiene arte. Saluda a la gente que pasa, le desea un buen día, dramatiza, improvisa, “¿unos centimitos para comer hoy gambitas?”, “¿unos centimitos para el chalet adosado, que ya me queda poco?” , “¿unos centimitos para dejar de comer lentejas?”. Practica la ironía con arte, tanto que resulta simpático y agradable. Te saluda como un caballero y si no llevas suelto, “no pasa nada, que tenga usted un buen día”. Es lo que yo llamo un mendigo con estilo. Un mendigo que con buen humor e ironía afronta la triste realidad que le ha tocado vivir.

Hoy, no estaba, la calle lloraba de tristeza porque el payaso de la rutina, puede que no vuelva nunca jamás.

Raúl Ordóñez @jaspeante

Profesor y Consultor TIC. Está especializado en Marketing Online y Competencias Digitales en IA. Cuenta con más de 20 años de experiencia en los que ha formado a más de 3.000 alumnos y asesorado a más de 200 firmas de España y Latinoamérica. Creador de contenido vertical en TikTok & Instagram donde suma una comunidad de más de 1 millón de seguidores.

https://raulordonez.com

6 comments on “El mendigo que tenía mucho arte”

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