Venía yo pensando esta mañana, que de un tiempo a esta parte, sobre todo en estos últimos cuatro años, una gran mayoría de españoles (políticos, periodistas, filósofos o ciudadanos de a pie) venimos arrastrando, bajo mi opinión, un importante defecto que no me parece correcto y que creo profundamente que debemos corregir.
Por otra parte, se trata de un error de planteamiento o pensamiento, fruto de la actitud política que nuestro antiguo gobernante, José María Aznar junto con su grupo “político” han ido promoviendo e inculcando (como si de algo normal se tratara) entre las mentes populares e impopulares de este país.
Me estoy refiriendo al individualismo político. A la centralización del poder en una única persona persona y al hecho de hacer ver a la sociedad que todas las decisiones de un país y en consecuencia, sus méritos y fracasos se puedan deber a una persona únicamente y así pase a los anales de la historia.
No es de extrañar por ejemplo, que últimamente abundaran los titulares del tipo “José María Aznar, hace tal…”, “Aznar recibe a fulanito”, “J.M. Aznar discute en Bruselas…”, “Aznar logra en el congreso…”. En definitiva, parece que el gobierno sólo estaba formado por una persona.
Esto, en principio, puede parecer lógico en un partido de extrema derecha, donde no existen representantes, sino auténticos caudillos. Un partido antidemocrático en si mismo, pues no nombran a su candidato (en este caso Mariano Rajoy) a través de unas elecciones primarias y justas entre sus militantes o activistas sino que directamente esa persona es elegida a dedo, por el máximo mandatario en el poder del partido. ¿Cómo puede tener una sola persona el buen y justo criterio de acertar con su decisión?… Si hicieron esto… ¿Qué más cosas dejarían sólo de la mano de Aznar?…
Con el vuelco político que se produjo el 14 de Marzo, muchos ciudadanos recobraron la ilusión con la llegada al poder de un partido cuyas formas eran distintas, humildad, trabajo, diálogo y sentimiento de grupo.
Pero, me sigue pareciendo bastante raro, que se siga produciendo esta centralización política, (al menos en los medios de información), donde el nombre de “Zapatero” no deja de repetirse.
Quizás sea una ridiculez lo que cuento, pero sinceramente creo que deberíamos cambiar esta actitud y lo deberíamos hacer porque detrás de Rodríguez Zapatero se encuentra todo un partido que cuenta con una estructura mucho más flexible, solidaria, dialogante, y estoy seguro que las decisiones de nuestro nuevo dirigente son fruto del trabajo y del esfuerzo de una gran masa de personas que se encuentran tras de él y el principal grupo los ciudadanos.
No voy a entrar en ningún análisis profundo adicional, tan sólo diré que de forma sencilla, el Partido Socialista (y ya no hablo de Zapatero, vamos a ir corrigiendo la perspectiva), está consiguiendo en dos semanas, lo que el PP (o mejor dicho, José María Aznar, que aquí si cabe ese error) no ha conseguido en 8 años:
Atención a lo que pide el pueblo; las tropas regresan; diálogo con los grupos políticos; reestablecimiento de relaciones con Marruecos y seguro que esta misma mañana con Francia; solución del problema del algodón y del aceite…
Un saludo

Gatmorgan: Llamarme a mi fan del PP es como llamar rojo a Franco. Las cosas como son. Arias Cañete es un cabrón con pintas, sí. Pero en las negociaciones europeas tengo que reconocer, aunque me pese, que es de lo mejor de Europa. Quizá sea usted quien no sabe como se negocia con Fischer, así que voy a hacer, si me permiten, un pequeño acercamiento de lo que se comió la ministra:
Se sientan los representantes de cada país delante de Fischer, todos juntos en amor y compañía, y durante horas plantean sus propuestas individualmente o en grupo (a tenor de lo que hayan negociado previamente con el resto de países: “vale, renuncio a parte de mi cuota de aceite para dársela a Italia, porque ella va a renunciar a parte de su cuota de tabaco en mi favor”, etc.). Tras cuatro, cinco o seis horas después, súbitamente, se para la reunión y Fischer llama uno a uno para negociar individualmente. Allí va nuestra ministra, que, fiándose de las negociaciones que había llevado a cabo el anterior equipo, renuncia a todas las ofertas directas que le hacen, pensando que los acuerdos tácitos con los demás países siguen vigentes. Entran después el italiano, el portugués, el francés… y estos sí aceptan (en parte) lo que les ofrecen. Después se reúnen todos de nuevo y el alemán dice lo que le da a cada uno. La pobre ministra, llena de estupor ve como los acuerdos que había tomado Cañete con los demás países, al no haber sido ratificados por el actual equipo (porque realmente no sabía a ciencia cierta cuales eran éstos), se come los mocos ante la sonrisilla compadeciente pero hija de puta del resto de ministros de exteriores.
Lo que quería decir es que en mitad de una negociación no se puede (léase “debe”) cambiar de negociador, sobre todo cuándo el nuevo no tiene experiencia y al antiguo le tienen respeto (¿miedito?) por ser tan hijo de puta o más que ellos.
Me llena de estupor el tono – por otra parte tan extendido – en que generalmente se habla de las negociaciones europeas. En general yo no veo en España ninguna persona con ideas europeistas. Todo el mundo ve Europa como alguien que da de comer. No hay debate sobre el europeismo, sobre el valor de la Union Europea en el contexto internacional. Y cuando – pronto – nos quiten todas las ayudas dado que pasamos a un nivel medio de riqueza en el contexto de la Europa ampliada, Europa será la jodida carga que nos ha tocado pagar para sostener a otros paises. Cómo si no tuviera la más mínima importancia haber estado años siendo beneficiarios de los Fondos de Cohesión y cómo si Europa no fuera más que una cosa que se monta para que los paises ricos de Europa nos den dinero. Puede que tengas razón en lo que explicas de la negociación, sólo quería llamar la atención sobre que para nosotros una buena estretegia en Europa es una estrategia a cara de perro y sacar lo que se pueda, sin aportar nunca al debate europeo y con políticos que no saben qué significa el proyecto europeo.
Saludos.