Nadie puede ser esclavo de su identidad; cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.
Y eso es lo que ronda mi cabeza estos días. Ya lo he decidido.
Como suele ocurrir cuando presiento una nueva fase de mi vida, mi corazón late más deprisa. Pero es esa subida de adrenalina la que, a la vez, me motiva y me empuja para actuar con fuerza y decisión.
¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?
Voy a cambiar mi entorno, adaptaré mi esencia a una nueva realidad. Dejo mi tierra en la distancia, llega un nuevo trabajo, unos nuevos amigos, una familia que formar, un proyecto de felicidad. Mi corazón ahora ya será completamente feliz.
El futuro, con patatas fritas.

veras como todo sale genial…aqui estaremos para lo que necesites.unha apreta je,je.
¿Y a qué ciudad te vas????????????