El tiempo pasa irremediablemente, a veces más lento, a veces más rápido…
Es una de las frases que decían nuestros antepasados romanos…
Muy sabios estos parientes latinos, quienes además promulgaban que el tiempo cura y cierra heridas.
Por eso, aprovecho cada segundo de estos días de inicio de una nueva vida para respirar con curiosidad, pero a la vez respeto el aire que como un torbellino, me arrastra hacia un desconocido pero atrayente destino.
Lo mejor de todo esto, es que ya no me encuentro sólo ante tanto pensamiento desordenado, sino que tengo a mi lado a una auténtica amiga, cuyo brillo en los ojos me recuerda al mar, cuando el sol está bajito.
Es ella la que me ha animado a que aparezca de nuevo por aquí. La que me ha pedido que no abandone esta afición tan bonita, que no puedo dejarlo por alguien que no sea yo mismo.
– Wendy, tienes razón, gracias, … ven, que te voy a enseñar un libro.

Bienvenido 🙂