Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

And the Oscar goes to…

Mar Adentro.

Se lo merecen.

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3 Comentarios

  1. Pues yo creo que no. Eso si, hay que admitir que se lo han montado bastante bien.

  2. pues a mi me parece que si que se lo merecia esta gente.
    saluditos 🙂

  3. He encontrado este texto sobre los oscars.

    AND THE WINNER IS… Betaville nunca ve la ceremonia de entrega de los oscars. Una vez pronunciada la frase lapidaria, este cronista rogaría a sus potenciales lectores que no se apresuren a acusarlo de esnobismo cultural, pues sus motivos son de naturaleza mucho más prosaica. Por una parte, a uno no le gusta trasnochar más de lo estrictamente imprescindible, es decir, los sábados, cumpleaños y otras fiestas de guardar. Por otra parte, aun cuando, al día siguiente, podría ver la emisión en franja infantil y tolerada para todos los públicos, le invade una desidia equiparable a la abulia noventayochista y/o la noia leopardiana. Y es que contemplar la gala de los oscars a toro pasado resulta tan infumable como leer una novela policíaca después de saber que fue el mayordomo quien liquidó al noble de vida disipada. Además del inevitable desequilibrio temporal que provocan los programas en diferido, uno debe vencer el tedio que le suelen causar tales eventos. De hecho, la mezcla entre el enigmático humor americano y el autobombo, platillo, pompa y circunstancia que requiere la ocasión forma un coktail extraño, y a menudo letal. Invocaremos de nuevo, pues, a la sacrosanta tía Colata para resumir en unos pocos párrafos el balance de los oscars 2005.

    Mejor película: Million Dollar Baby, de Clint Eastwood. Es curioso comprobar cómo las quinielas fueron desplazando poco a poco a El aviador, en principio favorita tras su paso triunfal por los Globos de Oro, para realzar las virtudes del filme de Eastwood. Por encima de sus aspectos discutibles, de los que ya di cuenta en mi reseña sobre la película, el estilo de Eastwood es más sobrio y sereno que el de Scorsese, y acaso ello haya pesado en la decisión final. Por otra parte, la polémica que ha despertado Million Dollar Baby en el medio estadounidense ha contribuido a reavivar viejos debates sociales y ha acabado por hacer de la película de Eastwood una propuesta más comprometida y actual que el liofilizado biopic sobre Howard Hugues.

    Mejor director: Clint Eastwood, por Million Dollar Baby. Ya se sabe que la Academia de Hollywood suele dar los premios gordos a pares, y raro es el año en que la mejor película no hace doblete en esta categoría. Aunque la trayectoria de Scorsese se merece sobradamente este galardón, esperemos que dentro de poco pueda hacerse acreedor de él con una película que también lo merezca.

    Mejor actor: Jaime Foxx, por Ray. Era un premio cantado, y nunca mejor dicho. Pese a su esforzada interpretación, poco podía hacer Di Caprio frente a un Foxx doblemente nominado. Al margen de la campaña llevada a cabo por algunas asociaciones políticas y religiosas, hasta el punto de amenazar con disturbios raciales si Foxx no se hacía con el galardón, nadie pone en duda las dotes que despliega el actor a la hora de encarnar al «rey del soul».

    Mejor actriz: Hilary Swank, por Million Dollar Baby. Sorprende que una actriz que apenas se prodiga en las pantallas, como la Swank, tenga ya dos oscars en su haber. Si bien tamaño éxito se le antoja a quien suscribe un tanto excesivo, este premio es mucho más justificado que el que obtuvo por su actuación en la poco brillante Boys don’t cry.

    Mejor película extranjera: Alejando Amenábar, por Mar adentro. Sí, Gwyneth Paltrow pronunció el título de una película que, con buena fe, se podía traducir como la española. Aunque el paralelismo temático del filme de Amenábar con el ganador podía haber jugado en su contra, era difícil que este año nuestro cine no se hiciera con la estatuilla. Ahí va la enhorabuena de este cronista, junto con el deseo (envenenado) de que el niño prodigio del cine español vuelva a la ficción pura que tan buenos resultados le dio en Los otros.

    Mejor actor secundario: Morgan Freeman, por Million Dollar Baby. El veterano actor es el imprescindible escudero de Eastwood y uno de los habituales en la carrera de las estatuillas, que han premiado ahora un papel agradecido y un personaje lleno de encanto, de esos que Freeman sabe bordar sin apenas inmutarse.

    Mejor actriz secundaria: Cate Blanchett, por El aviador. En la opinión de este cronista, la Academia ha premiado más el esfuerzo de la Blanchett por meterse en la piel y el alma de Catherine Hepburn que los méritos de su actuación. Y es que hacer de la Hepburn no se reduce solamente a calcar sus andares. También hay que insuflar algo de espíritu al personaje.

    Y ahí va la enumeración de los ganadores en otras de las categorías principales, sin orden pero con algún concierto:

    Mejor guión original: Charlie Kaufmann, Michel Gondry y Pierre Bismuth, por Olvídate de mí.

    Mejor guión adaptado: Alexander Payne y Jim Taylor, por Entre copas.

    Mejor película de animación: Los increíbles, de Brad Baird.

    Mejor banda sonora original: Jan A. P. Kaczmarek, por Descubriendo Nunca Jamás.

    Mejor canción original: Jorge Drexler por «Al otro lado del río», de Diarios de motocicleta.

    Mejor dirección artística: Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo, por El aviador.

    Mejor fotografía: Robert Richardson, por El aviador.

    Extraído de Luces de Babilonia | http://www.bestiario.com/luces

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