Cuando una ciudad es mágica, los sentidos se vuelven especialmente importantes y es entonces cuando uno da las gracias por poder ver, oler, escuchar, tocar y saborear.
Ver una ciudad que se llena de luz por cada una de sus callejas, que huelen a azahar y a jazmin. Escuchar el agua que sale y corre por cada fuente. Tocar las palmas, la gracia y hospitalidad de sus habitantes. Saborear un buen salmorejo regado con oro líquido y acompañado de un buen caldo de montilla.
Son sólo algunos ejemplos de las infinitas percepciones que estos días han hecho que Wendy y yo tengamos un sexto sentido. El del Corazón. Porque por encima de todo, Córdoba es Pasión.
Ahora, cambiamos de Tercio y vamos camino de un Paraiso Natural, Cazorla.
Algunas imágenes para el recuerdo:

El Parador de Córdoba, en la Arruzafa

Un buen plato de salmorejo

Wendy en la Judería

La Majestuosa Mezquita

Cordóba y los dos

Córdoba..sultana y mora
córdoba que rie,y llora
cuando suena una guitarra.
flor de azahar y romero
sentimiento y esperanza,
y el rio la piropea
cuando se mira en el agua.
Raul muchos saluditos para tí y nati
soy la madre de vicky,y ya sabes pá la proxima teneis que visitarnos,que tenemos que comer varas y flamenquines del santos..xdd
un beso.
Gracias guapísima por tu mensaje. La verdad es que hemos estado poquito tiempo, pero al pasar cerca del santos me acordé muchísimo de vosotros y de tantísimos buenos momentos.
La próxima vez, a ver si con Vicky tambiénn más cerquita, os hacemos una visita
Di que si, Córdoba eh una siudá máhica! Y lo digo no solo por habé visto nasé a la Tharsíh, sino por la hente que allí vive y ese algo espesiáh, que como dise la Vicky, iguá se lo pone el Azáhahhhh
Un abrazo enorme a loh doh
pasal-lo mu bien por allí!
🙂