Este es un ejemplo claro de que la Ley de Murphy se cumple. Poneos en situación:
13.30, salgo del trabajo. Como ya estamos cansadetes a final de semana, ayer Wendy y yo no dejamos ninguna comida preparada para el almuerzo de hoy, así que decido pasarme a comprar algo por La Despensa, una de esas tiendas que preparan comida a domicilio, lista para hincarle el diente.
Me llevo las manos a los bolsillos y sólo me quedan 6,05 euros. ¡Miiii!… (con eso creo que no me llega). Así que después de aparcar por la zona, busca que te busca un cajero de mi red. Parece que a Lugo aún no llegó la civilización. Opto, porque me cobren 0,5 de comisión en otra Red.
Tras estar un cuarto de hora caminando llego a La Despensa. Una de ensalada de pasta, un poco de tortilla, un poco de pollo, una baguette y una coca-cola. “¿Cuánto es?”, pregunto.

manda carallo!osea que acabaste sin apetito y con más mala leche que el hombre lobo haciéndose la cera no?jaja!
la respotería de La Despensa up!pero la comida.. hay que echarle algo de coraje no?jaja!nunca la he probado,pero nose estas empresas de catering..!bueno el catering del mencía mencía (la del grupo la palloza junto a la estación) está muy bien!unha aperta!
posí… antes veces creia que Murphy rondaba siempe a mi alrededor.. ahora empiezo acreer que Murphy soy yo…. o tú.
saluda a wendy, un abrazo maestro.