Leo en El País hoy:

Cuando hace unos cinco años a Ariadna Pujol (Barcelona, 1977) le propusieron dirigir un documental sobre la transformación de un pequeño pueblo de la provincia de Teruel, Aguaviva, por la llegada de decenas de inmigrantes que habían respondido a la llamada del alcalde para detener la pertinaz despoblación, esta joven licenciada en cine no tenía ni idea de hasta qué punto la experiencia le iba a cambiar la vida.

Durante los cuatro años siguientes viajó frecuentemente a Aguaviva, conversó con su gente, entró en sus casas y compartió su intimidad. Tanto que, como ella misma dice, acabó haciéndose “invisible”. Esta invisibilidad le permitió, a través de su cámara, “reflejar la cotidianidad” de los vecinos -los nacidos allí y los recién llegados- y, sobre todo, descubrir que las cosas no eran como las había imaginado al iniciar el proyecto.

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El trailer de la película está aquí.

Pero encontré la primera parte y la he subido a mi cuenta de Google Video.

A partir de la experiencia obtenida con la película en los encuentros, ciclos o festivales a los que hemos asistido, del interés que ha despertado y las discusiones que ha motivado entre los espectadores, nos hemos decidido a realizar una “segunda parte”, esta vez teniendo en primer plano a los niños y los jóvenes, hijos de la inmigración.

Web Oficial | Aguaviva