Tras nuestra estancia en Berlín, llegó la hora de visitar Dresde, la capital de Sajonia, y según cuentan una de las ciudades más bonitas de Alemania. No en vano, también se le conoce como la Florencia del Elba, río que la atraviesa de norte a sur.

Dresde

Dresde es la capital de la histórica región de Sajonia y una de las cosas que nos llamó la atención nada más llegar fue que su casco histórico está muy concentrado.

De esta forma, con tan sólo caminar un rato puedes admirar innumerables monumentos, muchos de ellos de estilo gótico.

Horfkirche o Catedral Católica de Dresde

Visitamos por ejemplo los edificios de la ópera, del palacio real, de la catedral católica, de la Iglesia protestante o el Puente de Augusto.

Especialmente destacamos un mural que encontramos en una de las calles principales llamado “El Desfile de los Príncipes” que muestra un desfile de jinetes de un tamaño mayor que el natural y que según dicen está formado por unos 24.000 azulejos de porcelana de Meissen, lo que lo convierte en el mosaico de porcelana más grande del mundo. Representa a los monarcas de la casa de Wettin entre 1123 y 1906.

Desfile de los príncipes

Pero si hay algo que realmente es digno de alavanza de esta ciudad es su espectacular capacidad de recuperación. Primero tras el brutal bombardeo que sufrió ya a punto de finalizar la segunda guerra mundial. Un bombardeo casi con sarna por parte de los aliados ya que la guerra estaba prácticamente ganada.

Y segundo, por las catastróficas inundaciones que durante el 2002 azotaron centroeuropa y sus ríos, entre ellos el Elba que dejó gran parte de la ciudad anegada por las aguas.

Así que tras tanto desastre los habitantes de Dresde y sus gobiernos, con mucho esfuerzo, inversión y dedicación consiguieron recuperar gran parte de sus tesoros y como reconocimiento la ciudad ha sido nombrada Patrimonio Cultural Mundial de la Unesco.

Más info | Dresde en la Wikipedia
Más fotos | Dresde en mi página de Flickr