Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Por qué lo gratuito es bueno para internet

Casi diez meses después de la noticia de que el periódico más importante de España, diario El País, decidiera volver a abrir al gran público sus puertas, permitiendo el acceso a gran parte de contenidos que caprichosa y equivocadamente habían puesto sólo de pago, podemos observar ahora en el tiempo, la magnitud de aquella acción:

elpais.com vuelve a ser gratuito

El error de elpais.com en el año 2004 de pasar de ser gratuito a cobrar por sus contenidos en internet fue tan grande y le resto tanto tráfico a su web, que ni siquiera cuando lo enmendó en noviembre de 2006, sirvió para recuperar toda la distancia perdida con su principal competidor elmundo.es

Pero es que ni con esas aprendió que ser gratuito significa serlo al completo. Y se resistió a reservar la joya de la corona: su hemeroteca, cerrada aún hoy día a sus suscriptores de pago.

Ya he comentado en múltiples ocasiones, por qué lo gratuito es bueno para un medio que quiera triunfar en internet.

Y quizás ese paso es el que le queda a El País, para recuperar ese margen de liderzgo de prensa on-line en español. Su homólogo estadounidense, el New York Times, lo acaba de dar… ¿llegará pronto la réplica en España?

Actualización:

Parece que no tuve en cuenta algunos detalles en mi análisis y Luis Mayoral lo explica perfectamente en su blog.

Mis disculpas al graderío.

Anterior

Fight for kisses

Siguiente

Siesta is what I need

1 Comentario

  1. Hay una frase de todos conocidos: “A caballo regalado no le mires los dientes”, todos sabemos lo que significa, quizás El Pais la tuvo en cuenta.

    Otros más inteligentes no cobran por que se les lea, caso de El Mundo y New York Times.

    Yo tampoco cobro porque se me lea

    http://proyectosensini.blogspot.com/

    Un saludo y a leer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén