Harold Heckle, de Associated Press, nos cuenta qué es lo que más le ha llamado la atención: «La ciudad no está de luto». El periodista inglés se pregunta cómo la gente puede haber recuperado tan pronto la normalidad, cuando la sangre de una persona aún está fresca sobre el asfalto.

La opinión de Heckle se puede verificar en diferentes rincones de la ciudad. A las cinco de la tarde, cuando las campanadas del funeral por Isaías Carrasco rasgaban la ciudad entera, a escasos cien metros se escuchaban gritos y cánticos, como de celebración. Estos procedían de un local situado en un edificio con una pintada que cubría prácticamente toda la pared: «Herri Anitza» («País plural»). Éste es el nombre de un grupo político que heredó el legado de Batasuna en Mondragón tras su ilegalización, y que también fue ilegalizado por el Tribunal Constitucional ante las elecciones municipales de 2003.

Phillipe Demaria es el corresponsal de la radio francesa RTL y, para él, el hecho más llamativo es «la tensión» que se respira en Mondragón. «Está lleno de policías y todo el mundo se mira a la cara como si fueran sospechosos», como escrutándose, nos cuenta. Así pues, la sensación de irrealidad se ha erigido como verdadera protagonista de la jornada de reflexión de cara a las elecciones de mañana, cuando se sabrá si los votantes responden al llamamiento a las urnas que ha hecho Sandra Carrasco, la hija del ex concejal asesinado.

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