No es que esté orgulloso de mi primer esguince de tobillo. Más bien todo lo contrario porque encima que uno se anima a hacer un poco de deporte para ponerse en forma y bajar unos kilitos, te ocurren estas cosas.
Y no es que fuera mi primer día, llevo ya unas cuantas semanas jugando al padel con el primo de Wendy. Me gusta mucho y me relajo un montón, tanto que ayer decidí apoyar todo mi cuerpo encima del tobillo. Gracias a Dios no hay nada roto y la cosa se ha quedado en un sustito doloroso y reposo unos días. De paso, Wendy me prepara unas comidas riquíiiiisimas :)___


Que no sea nada y que cure cuanto antes… a ver cuando echamos un partidillo en el “Padel Nuestro”, yo también he ido un par de veces y resulta interesante 🙂