Se nos llena la boca al hablar de trending topics en Twitter, de las últimas tendencias en social media, de los servicios más cool del momento como foursquare o chatroulette, de ge-pe-eses, iPhones, Androids y tantas otras hierbas, que parecemos estar situados en la cima de las comunicaciones de toda la historia universal intergaláctica y que nuestra civilización entiende y domina per se el nuevo medio de forma tan poderosa como revolucionaria.
Siento desilusionar: no es así.
Por desgracia, y por mucho que nos pese a todos los que a diario trabajamos en el medio, la realidad de Internet es bien distinta, al menos para el 99% de la población que os aseguro no conoce muchos de los rimbombantes términos que decoran el primer párrafo. Sólo hay que salir a la calle, preguntar a nuestros familiares, a nuestros primos y abuelos, a nuestros amigos de toda la vida, para entender que hay mucho camino por recorrer.
Porque aunque nos guste mirarnos el ombligo, celebrar grandes eventos, redactar elaborados informes, editar libros, y ensalzar los avances que en pocos años ha experimentado la sociedad gracias a Internet, lo cierto es que los beneficios sólo llegan a unos pocos y somos muy pocos los que participamos y transformamos realmente el medio. Prometido.
Quizá deberíamos extrapolar los valores sagrados que imperan en el mundo digital más allá de sus propias fronteras. Me refiero a la neutralidad, la universalidad, la participación y la democratización que parece impregnar cualquier contenido que puebla la Red y que defendemos a capa y espada los que aquí habitamos. Quizá deberíamos dejar de adularnos y abrirnos al mundo que hay ahí fuera; predicar con el ejemplo y compartir de verdad Internet con los que tienen que ser sus verdaderos protagonistas: las personas.
Porque somos personas las que están detrás de una web, una pantalla un teclado o un dispositivo móvil. Porque somos las personas las que hacen avanzar la sociedad en campos como la medicina, las leyes o el deporte. Es muy fácil criticar argumentando que faltan medios, que el sistema educativo es ineficiente y que a la sociedad sólo le interesan ciertos temas. Puede ser, pero tenemos en nuestras manos la posibilidad de enseñar a nuestro entorno cómo es la Red y cómo se usa; implicar a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestras empresas y políticos: democratizar y universalizar realmente Internet en el sentido estricito de estas palabras. Este debe ser el verdadero compromiso y la realidad a la que debemos aspirarar los que ahora construímos el medio: que Internet sea de todos, por todos y para todos.


Tienes más razón que un santo en eso de que habría que trasladar a la sociedad la democracia de la red, pero… A mí lo que más me mosquea es que manejando internet desde hace muchos años y de un forma más activa desde hace dos, a día de hoy no sé lo que es trending topics y mucho menos foursquare o chatroulette. Me voy a la wiki a averiguarlo…
Nire, eran simplemente ejemplos de servicios muy nuevos (como en su momento lo fueron otros que ya todo el mundo conoce como Facebook o Twitter) y que sólo una minoría utiliza y prescribe.
En el caso de foursquare hablamos de una red social donde la gente comparte y valora lugares. Está intimamente ligada al uso de dispositivo móviles con conexión a la red y sistema GPS. Si Facebook es qué piensas y Twitter qué haces, Foursquare es dónde estás.
Por su parte chatroulette, como su nombre sugiere es un sistema de videochat grupal anónimo donde entras y no sabes qué te vas a encontrar. Vouyerismo 2.0 😉
Un abrazo y dont worry por no saberlo.
“Porque aunque nos guste mirarnos el ombligo…” como me reí con esa frase, te lo juro: Internet se biene para abajo cada vez más rapido.
Jorge, no dirás que es mentira…