Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Entrevista a Enrique Ordóñez, finalista de El Aprendiz: “Se cometieron muchas irregularidades durante el programa”

Enrique Ordóñez

Hace ya unas semanas que terminó “El Aprendiz”, un programa de La Sexta en el que, como os había comentado, participó mi primo Enrique Ordóñez.

La fórmula elegida tenía, a priori, interesantes ingredientes para convertirlo en un éxito de la temporada: 16 jóvenes con formación, talento, iniciativa, idiomas y cualidades para competir y triunfar en el mundo de los negocios, convivirían en una casa durante tres meses, realizando todo tipo de pruebas empresariales, bajo la atenta batuta del ínclito Lluis Bassat, uno de los publicitarios más conocidos del mundo. El premio para el ganador consistiría en un contrato de un año dentro de la empresa del señor Bassat con un sueldo de seis dígitos.

Su homólogo y antecesor norteamericano arrasó en audiencia durante varios años en la cadena NBC. Sin embargo, la primera edición española de “El Aprendiz” impulsada por la cadena La Sexta no consiguió la cuota de pantalla esperada y muy pronto fue desterrado por sus dirigentes a un horario indecente dentro de la parrilla televisiva. El programa, aún así, se emitió al completo pero no ha estado exento de polémica. Muchos de sus participantes han denunciado irregularidades y manipulaciones por parte de la producción del programa. Lo peor, es que a día de hoy, el ganador sigue sin premio.

He querido que Quique nos contara como vivió todo este proceso desde dentro y que nos confirme qué hay de cierto en torno a todas las incógnitas que rodean al programa. Atención, porque hay algunas respuestas que no tienen desperdicio:

¿Quién es Enrique Ordóñez y cómo llego hasta “El Aprendiz”?

R: Soy una persona entusiasta, con ganas de llegar a lo más alto, que se desvive por una buena oportunidad de demostrar su valía y que por motivos personales y profesionales conocía el formato americano de “El aprendiz”. Tuve la opción de realizar una entrevista de trabajo muy completa y mostrar a un gran público algo imposible de alcanzar de forma individual. Llegue al aprendiz con la ÚNICA intención de mejorar profesionalmente.

P: Al proceso de selección se presentaron más de dos mil candidatos. Cuéntanos, ¿en qué consistían las pruebas?

R: Lo cierto es que el proceso de selección en ocasiones fue más duro que el propio programa. Fueron diferentes fases, comenzaba con una carta y envío de curriculum, y seguía con interminables test psicológicos, entrevistas con consultores laborales, head-hunters, debates entre aspirantes o dinámicas de grupo. Tampoco faltaban las pruebas puramente televisivas, de luz y cámara, entrevistas con los responsables de la productora, la cadena… Para terminar, en los últimos momentos de este proceso, cuando quedábamos menos de 500, tomaba las riendas Luis Bassat. Semanas de mucha incertidumbre, de inquietud (la que te genera tener que mantener la confidencialidad) y por supuesto, de sueños e ilusiones desde el momento en que te dicen que vas a ser uno de los aprendices de Bassat.

P: “El Aprendiz” fue una de las grandes apuestas de La Sexta para su nueva temporada, anunciado a bombo y platillo, pero sin embargo no terminó de cuajar en audiencia. ¿cuál crees que ha sido la razón?

R: Bien, se me ha tachado en muchas ocasiones durante el programa de “ser políticamente correcto”; sin duda procuro serlo, pero hay realidades como esta, que son incuestionables. El problema de la audiencia, creo que comienza con una débil campaña publicitaria, sin la innovación que requería un formato tan innovador en nuestro país. También me decepcionó la imprecisión de los dirigentes de la sexta para manejar la parrilla. Y todo ello motivado por el miedo a romper los moldes que triunfan en la televisión actual; miedo a competir con los “grandes”: grandes hermanos, generaciones del 63 y esperpentos parecidos (si bien desde el punto de vista del negocio, máquinas de hacer dinero). Y da miedo competir con ellos, por que tenemos que ser realistas, y saber que al gran público, a la masa española, no le gusta llegar a casa y ver a personas haciendo las cosas bien, o más bien haciendo cosas mejores de las que ellos hacen. Quieren ver a gente peor que ellos, para poder criticarlos, y ahogar sus penas en la desgracia de los demás. Es una realidad que genera que MILLONES de espectadores prefieran ver discusiones “barriobajeras”, antes que un formato de carácter formativo-empresarial. Perdón por alargarme pero tenía muchas ganas de decir todo esto.

P: ¿Crees que los responsables del programa y la cadena se precipitaron al cambiar la hora de emisión de “El Aprendiz” durante las primeras semanas?

R: Sin duda el miedo les llevo a precipitación. En su versión americana, en EE.UU (con una media de 28 millones de espectadores) El Aprendiz no se comenzó a ver hasta el 5º capítulo. En la versión española para ese momento, ya habían desterrado el programa a los domingos a las 12:00 de la noche. No soy un gran experto en televisión, pero creo que les faltó garra a la hora de arriesgar y apostar fuerte. La manera de gestionar el programa desde el principio fue inversamente proporcional a los costes y la supuesta importancia del mismo.

Enrique Ordóñez

P: ¿Cómo fue tu relación con los compañeros?¿Existía en realidad tanto “pique” como parecía?

R: Entre compañeros había el roce lógico de una competición, ni más ni menos. Es cierto que de repente encuentras a 15 personas diferentes, y no son todas plato de tu gusto, ni en las formas, ni en la manera de pensar ni en la de trabajar. Entonces con unos te sientes mejor que con otros, pero así es la vida. Hay que saber separar lo profesional de lo personal. Sin embargo, la realidad que mostraba el programa era otra: a post-producción parecía que le preocupaba más enseñar nuestras peleas y “piques” internos que el auténtico trabajo que ocupaba largas horas de nuestra jornada. Nada que ver con la realidad.

P: ¿Con cuál de ellos te llevabas mejor y con cuál peor?

R: Desde el primer momento me llevé muy bien con Benjamín. Lo encontré una persona excepcional, que sabía donde estaba y lo que hacía. Con Juancho mantuve muy buena relación que aún perdura. Al igual que con Manu, Anahí, Teresa… Ahora estoy lejos y me cuesta un poco más mantener el contacto, pero estoy seguro que si estuviera allí, mantendría buena relación con muchos de ellos.


Los aspirantes de El Aprendiz, frente a Lluis Bassat, en un momento del programa

P: ¿Y Lluis Bassat, qué te parece como persona y cómo empresario?

R: No me cabe la menor duda de que Luis es una buenísima persona. Por lo general considero que el éxito que cultivas en tu vida profesional se refleja en los éxitos que consigues como persona. Cultivar unos valores y una calidad humana, es quizá la clave para conseguir crecer en el resto de aspectos de la vida.

¿Cómo “empresario”? Esa palabra es muy grande. Sin duda le fue bien en sus negocios y la razón es por que es un gran “publicitario”. Pero si alguien me pide que diga el nombre de tres grandes empresarios, probablemente el de Bassat no esté en esa lista.

P: Dicen las malas lenguas que se produjeron algunas irregularidades durante el rodaje del programa. ¿Puedes confirmar esto?

R: Irregularidades no fueron algunas, fueron muchas, pero creo que hay diferenciar entre dos momentos. Los problemas que surgen durante la grabación, en los que las personas que trabajan en la productora cometen fallos, que no hay previsión de reacciones espontáneas de los concursantes etc… y las irregularidades que se cometen intentando desvirtuar la realidad, esas son a conciencia y se dan en la fase de post-producción.

Para que te hagas una idea, cada prueba duraba una media de dos días, durante los cuales, siete equipos de cámara grababan unas 12 horas al día, por lo tanto hablamos de unas 168 horas grabadas que han de ser comprimidas en sólo 60 minutos que dura el programa. Cortar y pegar donde no corresponde, voces en off que destrozan la realidad, subtítulos insultantes comparados con la calidad de trabajo que allí se realizaba… Esas son las irregularidades que hay que denunciar. Cuando salimos y nos veíamos a nosotros mismos, cada capítulo era nuevo para nosotros, no sabíamos lo que íbamos a ver, nos llamábamos sorprendidos de la manipulación.

Enrique Ordóñez

P: Fuiste uno de los cinco finalistas de la edición y por muy poquito te quedaste fuera de la gran final. ¿Fue justo?

R: Vaya por delante, que es una respuesta muy subjetiva, pero sinceramente creo que no fue justo que me quedara ahí. Creo que mi lugar estaba al menos en Estambul, la prueba antes de la final. Respetándolos a ambos, creo que lo merecía más que Natalia o Paco. Si bien también he de ser consecuente: ese día el trabajo salió fatal, lo realmente justo ese día hubiera sido marcharnos los dos. Pero la audiencia manda.

P: Juancho se proclamó ganador del programa. Sin embargo parece que no recibió el gran premio consistente en un puesto de trabajo en la empresa de Lluis Bassat. ¿Es cierto?¿sabés cómo está Juancho?

R: Bien, he de decir que la situación que se está viviendo después del programa es triste. Efectivamente creo que Juancho aún no ha recibido premio alguno, y es mucho lo que arriesgábamos cada uno como para ver un resultado global tan pobre. Sinceramente no entiendo que algo así fuera tan chapucero, con un puesto de trabajo reservado, o con Luis o con cualquiera de las multinacionales que trabajan con Bassat-Ogilvy. Sinceramente, suelo decir que se les quedó todo muy grande, pero por desgracia, queramos o no, lo que sucede en nuestro país se refleja en cada uno de los detalles de la sociedad, hasta en el intento desesperado de cambiar nuestra televisión.

Muchas gracias por tus respuestas, Quique.

Para terminar, comentaros que, tras su periplo en El Aprendiz, Quique ha vuelto a retomar su vida profesional en el prolífico mercado centro americano. Actualmente se encuentra en Panamá, donde trabaja como Manager de ventas de Zoom Development, un potente grupo de promoción inmobiliaria, y Playa Blanca, uno de los Resorts más lujosos e importantes de la costa panameña.

Podéis encontrarlo en Facebook, LinkedIn.

Actualización 10/05/2010: La entrevista reseñada en este post y algunas de las declaraciones de Quique han tenido una enorme repercusión mediática, e incluso el Grupo Bassat se ha visto obligado a emitir un comunidado:

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8 Comentarios

  1. Genial la entrevista Raúl 🙂

    Aunque coincido en muchas cosas con lo que él dice, hay que entender que cuando entras en un programa de televisión (que al fin y al cabo es entretenimiento), el resultado televisivo no siempre puede ser el más justo, el más real ni el que más gusta a los concursantes.

    No estás en una entrevista de trabajo. Estás en un Gran Hermano. Seas empresario en Nueva Deli, o vendedor de croquetas en Tres Cantos.

    Los espectadores, si no ven “chicha”, piques y algún tipo de “nudo” en la trama, cambian de canal. Así pues, centrarse en piques era lo mínimo. ¿O acaso había “edredoning” en El Aprendiz? ¿Algún lío de faldas? ¿Algún lío más allá de las pruebas? No. Pues había que mantener al espectador enganchado y con algo que comentar.

    En el lenguaje televisivo, tratar un tema durante más de 7 minutos puede resultar aburrido para el espectador, por lo que comprimir todas esas horas en algo tan corto se consigue con eso: Voces en off, kryons, o corte-pegas… Y los concursantes, por injusto que lo vean, no pueden quejarse de que “no es real”. Están dentro del “show-bussiness” del entretenimiento televisivo y allí nunca nada es real.

    Me gustaría un día poder enseñar “los brutos” de mi entrevista con Punset. Más de uno alucinaría.

    Además, normalmente hay un plan de producción muy cerrado, que siempre es modificado en el último momento por imprevistos. Los rodajes son la cosa más inestable y poco previsible del mundo.

    Aunque el programa sea bueno, si a la audiencia no le gusta y no sube del 5%, no te arriesgas a ponerlo en prime-time. Como empresario, debería saber que esos 20 segundos por anuncio anuncio, son entre 4.000 y 25.000 euros que se pierde por “poner contenido que te gusta a ti, pero que tu audiencia aborrece”. Si hacemos cálculos, creo que los principios de una televisión de calidad pasan al segundo puesto, por debajo de “entrada de dinero antes de nada”.

    Pagar a 7 equipos de rodaje (entiendo que un operador de cámara, un técnico de sonido y un redactor-productor), una media de 12 horas no es precisamente barato.

    Aunque si es verdad que el ganador del concurso no ha recibido su premio, es para llamar a Bassat y a la productora, y cantarles las 40. Hasta cosas tan cutres como la ruleta de la fortuna o miss españa, reciben sus premios.

  2. Cesar Ayala

    Lástima, Juancho me pareció el mejor de todos con diferencia. Espero que le vaya bien.

  3. Airboy

    La entrevista está mu bién, pero contiene numerosas faltas de ortografía. Y eso es algo tan importante o más que lo que se cuenta, describe y/ó comunica.

  4. buena la entrevista, la verdad que yo veía el programa al comienzo, aunque no entero, pero cuando lo cambiarón de hora, le perdí la pista …

  5. Jose Fontao

    Tipico de España, si resultas me lo pensare, sino jod… que no te pago ni un duro. El trabajo y el esfuerzo valen, pero asi estais siguiendo el camino marcado por Grecia.

  6. quique

    Es una verdadera pena. Pero al mismo tiempo esto se veía venir porque todo lo que es una copia siempre defrauda.

  7. Como bien comentan por arriba, no deja de ser un reality show, en el que lo que se busca es la tensión entre concursantes.

    Enrique lo explica muy bien, en este país los contenidos de calidad no son aceptados, deben imponerse porque sino nadie los vería. Me da rabia y pena que todo lo que triunfa aquí es una idea que implica fastidiar o conocer vidas ajenas de gente. Véase callejeros, GH, OT y una larga lista detrás de todo ello.

    No se hasta que punto hay irregularidades con la empresa de Bassat, la productora del programa y los concursantes. Cada uno tendrá su visión.

    Saludos desde La Guarida ——– TOmás ILiescu

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