Hubo un tiempo en el que el servicio más popular de la red era Google. Ahora ya no es así. Una plataforma destaca por encima de todas. Con cerca de 400 millones de usuarios en todo el planeta, Facebook forma parte de nuestra vida digital cotidiana hasta tal punto que, al igual que un amigo o un familiar, es capaz de detectar nuestro estado de ánimo.

Lo hace a través de una aplicación que ya se ha bautizado en la blogosfera como el felizómetro; desde Facebook prefieren darle un nombre más técnico y hablan de Felicidad Interna Bruta. De momento, el programita sólo funciona en determinados países (Estados Unidos, Canadá, India, Inglaterra, Bélgica, los Países Bajos, Puerto Rico, Singapur, Austria, Alemania, Nueva Zelanda, Italia, Chile, Uruguay, España, México, Sudáfrica, Argentina, Australia, Irlanda, Venezuela y Colombia).

Su funcionamiento es simple; cada día, millones de personas comparten cómo se sienten a través de actualizaciones de estado en Facebook. La aplicación analiza estas actualizaciones, indexando palabras clave que denoten un estado de ánimo positivo (como “genial”) o negativo (como “trágico”), para así ofrecer un panorama del estado emocional “colectivo” de los usuarios, agrupados por país. Las conclusiones en España son las esperadas: además de fechas señaladas como nochebuena o nichevieja, otras festividades como San Jordi, elevan puntualmente el índice de felicidad en nuestro país. Por el contrario la felicidad parece invertirse en determinados acontecimientos mediáticos como la muerte de Michael Jackson y especialmente se recrudece en desastres deportivos como la eliminación de de Rafa Nadal en una competición.

Según las conclusiones que ofrecen desde el propio servicio: “algunos países como Estados Unidos y Canadá, están experimentando a la vez un incremento en positivismo y descenso en la negatividad. En otros como India hay un descenso de la negatividad, pero los cambios en el positivismo no son estadísticamente relevantes. En España, así como en la mayoría de países de habla hispana, vemos un incremento tanto en positivismo como en negatividad. Por otro lado, en Singapur y Sudáfrica, se está produciendo en general un descenso en el uso de palabras emocionales“.

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