I amsterdam

Casi tres días dan para mucho en Amsterdam. Una ciudad que se puede y debe visitar a pie para disfrutar en su máximo esplendor, aunque eso no quita que también sea recomendable dar un paseo en bicicleta, el medio de transporte por excelencia de los holandeses o en alguno de los muchos botes turísticos que ofrecen un relajante tour por los canales y permiten contemplar la villa desde un punto de vista diferente.

Canal aterdecer

Amsterdam nos ha llamado la atención por su carácter abierto y cosmopolita. No en vano dicen que es la ciudad más liberal del mundo y prueba de ello son sus cientos de Coffee shops repartidos por las calles del centro, así como el famoso barrio rojo que legaliza la prostitución, aunque no por ello la convierte en algo más digno. Seguro que son las prostitutas con mejores condiciones y derechos de todo el mundo, no lo niego, pero impresiona ver la normalidad con la que los humanos acogemos la “venta de carne” que se produce en estos establecimientos.

Entre los lugares que visitamos y de los que guardamos un buen recuerdo, la emblemática plaza Damm, el colorido mercado de las flores, la estremecedora casa de Anne Frank, el ínclito Museo Van Gogh o el apacible Vondelpark. El hotel, otro acierto, el EMB Bellevue es una de esas pocas opciones que responden a las tres “b”, bueno, bonito y barato… y con unos panecillos riquísimos en el desayuno.

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Os invito a echar un vistazo a las fotografías que he colgado en mi cuenta de Flickr.