Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Crónica de los 10 Kilómetros de la #Coruña42

Aprovechando las buenas referencias que teníamos acerca de la organización y celebración del circuito de carreras populares de A Coruña, el pasado domingo fui con mi amigo y compañero de entrenamientos Miguel hasta allí para correr la prueba de 10 kilómetros enmarcada dentro de la Maratón Atlántica Coruña42.

Precisamente la experiencia en una carrera con esta doble condición (10k asociados a un maratón) nos sirvió, en parte, para comprobar todo lo que rodea a la prueba reina del atletismo: su intensidad, su belleza… y sobre todo, su dureza. Aún es pronto para hablar de ello, pero imagino que si continuamos nuestra progresión en este deporte, algún día acabaremos corriendo esos 42 kilómetros y 195 metros que dicen que cambian a cualquier ser humano 😉

Pero bueno, el maratón será carne de otro post. Hoy quería compartir la crónica de mi experiencia y sensaciones en esos 10 kilómetros de Coruña.

Ese domingo nos levantamos temprano para desayunar como campeones y salimos de Lugo sobre las 7.45. Esta vez me tocaba a mi llevar el coche pero el camino se hizo muy corto con las charletas siempre agradables y amenas que surgen con Miguel.

Al llegar a Coruña nos sorprendió mucho el despliegue técnico y humano que el Ayuntamiento había preparado para la ocasión, con cientos de voluntarios y fuerzas de seguridad velando para que todo saliera perfecto. Está claro que tienen puesta mucha ilusión en esta carrera y que la ciudad entera está invirtiendo en “futuro” para convertirse en referente.

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Teníamos miedo de no encontrar aparcamiento por la geografía de la propia ciudad (es un istmo) y la situación del circuito, a lo largo y ancho de la misma. Sin embargo, conseguimos encontrar muy cerca de la línea de salida-meta situada en la icónica plaza de María Pita.

Después de cambiarnos en el coche, trotamos suavemente hasta meta a donde llegamos sobre las 8.55, media hora antes de nuestros 10k y con tiempo para ver la salida de la maratón programada a las 9. Una auténtica pasada ver las caras de emoción de esos héroes del asfalto. En YouTube he encontrado esta joya grabada con una GoPro por uno de los participantes y que en parte refleja la esencia de una prueba como esta:

Tras ver la rápida salida de la maratón, Miguel y yo decidimos trotar un poco y realizar los reglamentarios estiramientos. Nos llamó la atención la relativa poca afluencia de corredores (unos 1.200 en la maratón y unos 1.700 en los 10K) algo “pequeño” para una ciudad que alcanza los 250.000 habitantes. En cualquier caso, como decía antes, pensamos que la razón se encuentre en la relativa juventud del evento, con solo tres años de historia, así que habrá que ver su evolución en próximas ediciones.

A las 9.20 nos colocamos en el cajón de salida tras varios avisos del speaker a los corredores comentando que ésta tendría lugar 5 minutos antes para evitar que la cabeza de carrera pudiera encontrarse con la maratón (ya en marcha). Las sensaciones estos minutos previos eran buenas. Atrás quedaron esos dolores de rodilla que me estuvieron atormentando hacia finales del año pasado y comienzos de este. Parece que los planes de entrenamiento y una mejora en el calzado han hecho su efecto y tras haber superado el reto de la media maratón Vig-Bay tenía ganas de apretar un poco aquí en Coruña.

La estrategia que habíamos marcado era clara: procurar comenzar a ritmo moderado y apretar en los dos últimos kilómetros. Así que en cuanto se dio el pistoletazo de salida pronto nos encontramos cómodos en un ritmo de unos 4’50″/km que nos permitió no solo disfrutar mucho del increíble circuito urbano y costero de la prueba, sino poder ir comentando las “mejores jugadas que veíamos alrededor” (una carrera de este tipo da para muchos comentarios y anécdotas). Poco a poco, eso ritmo sostenido nos permitió ir adelantando corredores. Un perfil muy llano y a nivel del mar, también ayudó mucho a mantener ese ritmo.

Hasta el kilómetro 7 me encontré estupendamente y tan solo en la bajada de la rotonda del Milenium noté un poco de flato que gracias a Dios pronto se pasó. Enfocábamos los dos kilómetros y medio finales. Se había pasado todo volando y sonava ‘Smoke on the water’ en plena carrera gracias a uno de los grupos que tocaban música en directo para animar a los corredores. Íbamos bien de tiempo y de fuerzas, así que al pasar el cartel de los dos últimos kilómetros decidimos hacer un cambio de ritmo importante, en torno a los 4’15″/km con el que conseguimos adelantar a muchísimos corredores, lo cual aún motivaba mucho más. En un momento ya nos plantamos en recta de meta y allí estaba la entrada a la plaza Maria Pita donde se congregaba numeroso y animoso público.

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El tiempo final: 48 minutos y 08 segundos, lo que significaba mi mejor marca personal en esta distancia. Disfrute total y la sensación de que aún se podría haber bajado más el crono. Por eso, al llegar, subidón de endorfinas que nos dejó todo el día con esa sonrisa tonta y felicidad que es difícil de explicar.

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2 Comentarios

  1. ¡Felicidades por esos 10K! Sonrisa tonta si que tienes si 😀

    Por cierto, el de la GoPro es Victor Tasende, un crack que estuvo tetraplégico hace un par de años por un accidente y acabó recuperándose y ahora está haciendo maratones y Iron Man. ¡Casi nada!

    • Jejeje, gracias Manuls!

      Ya vi que el tipo es genial. Lo empecé a seguir en redes y el otro día también lo vi en el telediario con su “Mes de retos Tasende”.

      Coruñés, que es.

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