Tras casi 2 años corriendo de forma habitual y cerca de 1.800 kilómetros en las piernas, correr se ha convertido en una parte fundamental de mi vida.

Al margen de los beneficios que a nivel personal suponen para mi, algo que será carne de otro post, me gustaría compartir hoy algunas de las cosas que he aprendido durante este tiempo y que creo que pueden ayudar a todo aquel que se esté iniciando en el mundo del running de cara a poder disfrutarlo al máximo:

1. Intenta entrenar por terreno blando.

Suele ser habitual ver gente corriendo en plena ciudad, castigándose las articulaciones por aceras y asfalto. Yo mismo comencé mis primeros pasos de esa forma hasta que me di cuenta de lo perjudicial que podía llegar a ser. Sobre todo, para los que tenemos cierto peso. Así que si quieres evitar lesiones, procura correr por terrenos “blandos”. Dicho de otro modo, los lugares más recomendables para entrenar por orden de beneficios para tus articulaciones serían: pista de atletismo, hierba, caminos de tierra, asfalto y aceras. Insisto, en ese orden. Por eso, reserva el asfalto para las competiciones o momentos puntuales, y siempre que puedas corre por “blandito”.

2. Varía la calidad e intensidad de tus entrenamientos

También estoy acostumbrado a ver cómo algunas personas repiten sistemáticamente el mismo entrenamiento (mismo lugar, misma distancia y casi la misma velocidad). Siento decirlo, pero esto no sirve absolutamente para nada. Al contrario, el cuerpo humano es tan sabio que se acostumbra rápidamente a una actividad determinada y tras un periodo de tiempo realizando la misma distancia, recorrido, etc… los beneficios de dicho entrenamiento, se reducen al mínimo y la persona observa que no progresa.

Con esto no estoy diciendo que tengamos que salir a correr todos los días y volvernos locos, sino simplemente llevar una rutina determinada que incluya variación en el esfuerzo físico. La variación, siempre es beneficiosa. Por lo general, cualquier plan de entrenamiento recomienda realizar al menos tres tipos de ejercicios:

  • Una tirada corta y a intensidad muy suave, que puedes realizar por ejemplo el lunes o el martes. En mi caso suelo trotar durante dos vueltas a la muralla de Lugo a un ritmo de 6 min. 15 seg. y acabar con un sprint final de unos 100 metros a ritmo fuerte para estirar bien el músculo. Ojito aquí, porque muchos “corredores” sobre todo los principiantes piensan que que para mejorar deben realizar todos sus entrenamientos a tope y que los entrenamientos lentos no sirven para nada. Craso error. Incluir una pequeña tirada lenta en tus entrenamientos tiene muchos más beneficios de los que imaginas.
  • Series, que puedes realizar por ejemplo el miércoles o el jueves. En mi caso suelo hacer estas series (variando intensidades) durante una carrera continua a lo largo de 9 kilómetros entre las pistas de atletismo Gregorio Pérez de Lugo y el Paseo del Miño. Aquí, es importante destacar que hay muchas formas de hacer series. Se pueden hacer así, sobre carrera continua, cambiando la velocidad (por ejemplo de 6 minutos el kilómetro a 4 minutos 15 segundos el kilómetro durante una distancia concreta -1 kilómetro- como el caso que enlazo) o bien haciendo las series con descansos. Pero al final la idea es la misma: realizar estos cambios de intensidad durante una distancia o tiempo determinado (si estamos entrenando para una distancia “corta” como 5 o 10 kilómetros estas series serán más cortas y explosivas si lo hacemos para una media o larga distancia, deberán ser más largas y no tan intensas). Las series pueden realizarse en llano, aunque tendrán aún más efecto si se realizan en cuestas… El objetivo es que el corazón se acostumbre a realizar esfuerzos y os aseguro que los beneficios de realizar estos entrenamientos de series son impresionantes. Los notas luego en competición mucho porque es como si tuvieras un depósito extra cuando más lo necesites en carrera.
  • “Tirada larga”. Por último, en cualquier plan de entrenamiento que hagas, no debería faltar la famosa “tirada larga” que se suele dejar para el fin de semana. A mi particularmente me gusta realizarla un sábado o un domingo temprano con una distancia entre 10 y 15 kilómetros. Este entramiento sirve para descubrir nuevos recorridos, mejorarás la resistencia general y, a lo largo del tiempo, tus pies, piernas, tendones y articulaciones se adaptarán mejor al movimiento de la carrera, lo que te hará más eficiente, consiguiendo correr durante un mayor periodo de tiempo y sin cansarte ya que mejorará tu capacidad de tolerancia al esfuerzo. Últimamente, mis tiradas largas suelen ser por el cinturón verde de Lugo o bien por el Monte Segade, un auténtico paraíso del trail.

3. No corras sol@.

Correr solo está bien, pero hacerlo con gente, está mucho mejor porque hará que tus entrenamientos sean mucho más divertidos y motivadores. Así que si tienes un familiar, amigo o conocido al que le guste salir a correr, ni lo dudes. Cuantos más mejor 😉

Espero que os hayan gustado los consejos y por supuesto, espero vuestros comentarios al respecto.