El fin de año en el mundo de la IA está siendo poco más o menos que apoteósico. En redes sociales estamos contando los continuos anuncios y movimientos que los principales actores han realizado y casi no damos abasto.
Sin duda, uno de los más importantes, por lo que implica, fue la presentación por parte de OpenAI de o3, su nuevo modelo de razonamiento heredero del también anunciado hace relativamente poco (y ya operativo o1). Y si te estás preguntando dónde queda el o2, decidieron saltarlo para evitar problemas de Copyright con la compañía telefónica.
¿Qué tiene de especial o3?
Este modelo no es solo una mejora. Es un salto mortal hacia adelante que ha pulverizado benchmarks que antes parecían insuperables. Pero antes de emocionarnos demasiado, vamos a poner los pies en la tierra y explicar qué es eso de ARC-AGI porque lo habrás visto mucho por ahí, pero poca gente lo explica
ARC-AGI son las siglas en inglés de “Adversarial Robustness Criterion for Artificial General Intelligence” y es, básicamente, un examen sorpresa. Una prueba diseñada para poner a la IA contra las cuerdas y ver si puede resolver tareas que nunca antes ha visto. No se trata de memorizar respuestas, sino de demostrar que entiende, razona y, lo más importante, se adapta. Si una IA pasa este test, sabemos que no es solo una máquina repetidora que escupe las palabras que predice tras haberse aprendido el lenguaje humano. ¿Y adivina qué? o3 lo ha pasado con matrícula.
Aquí van los titulares de sus logros:
- En el ARC-AGI, o3 logró un 75,7% en modo “bajo coste” y un 87,5% en modo “alto coste” (porque sí, pensar cuesta, y a veces mucho).
- En la American Invitational Mathematics Exam, sacó un increíble 96,7%, fallando solo una pregunta. Como para presumir en la cena de Navidad.
- En el infame Frontier Math de EpochAI, pasó de un ridículo 2% (nadie daba un duro) a un 25%, que es básicamente magia matemática.
Lo impresionante no es solo que haga cosas complicadas. Es cómo las hace. o3 utiliza algo llamado “razonamiento simulado”, que traducido al lenguaje humano significa que reflexiona antes de responder. Sí, como cuando piensas dos veces antes de responder un WhatsApp complicado. Eso, pero en máquina.
¿Es esto la AGI?
La eterna y seductora pregunta. La AGI (Inteligencia Artificial General) es, en esencia, la IA que puede hacer de todo mejor que cualquier humano. Es el sueño húmedo de los tecnólogos y la pesadilla de algunos filósofos.
Según François Chollet, el cerebro detrás del ARC-AGI, o3 está cerca, pero no es AGI. Todavía hay tareas “fáciles” para nosotros que son un Everest para esta IA. Pero lo que está claro es que este modelo nos acerca a pasos agigantados a ese horizonte. Como diría Chollet, estamos adelantando el futuro más rápido de lo que creíamos posible. Desde luego, un poco aterrador, pero también fascinante, ¿no te parece?
¿Por qué debería importarnos esto?
Porque esto no es solo ciencia ficción. Estamos hablando de avances que pronto podrían impactar en nuestra vida diaria de formas inimaginable.
Imagina un modelo que ayude a diseñar medicamentos en tiempo récord, reduciendo años de investigación a semanas, o que optimice el tráfico en ciudades caóticas eliminando atascos con una precisión quirúrgica. Esos ejemplos pueden parecer de película, pero o3 está mostrando que estas posibilidades están más cerca de lo que pensamos. Y todo sin necesitar montañas de datos que saturen nuestros sistemas.
¿Hacia dónde vamos?
Todavía no hemos llegado a la AGI, pero lo que está claro es que estamos en esa dirección. La mezcla de intuición y razonamiento que OpenAI está logrando con sus modelos “o” abre un abanico de posibilidades que podrían cambiarlo todo. Y sí, los próximos meses van a ser de infarto. Mientras tanto, por aquí seguiremos, observando, analizando y divuñgando. ¡Felices Fiestas!

