Raúl Ordóñez

Cultura digital, running y reflexiones personales con acento andaluz

Los trabajos que tendrán nuestros hijos no son como te los imaginas

Hoy me gustaría recomendar la lectura de un interesante artículo publicado por los amigos de Gurusblog en el que se reflexiona acerca del avance disruptivo tan trascendente que está provocando la llegada de la Inteligencia Artificial (AI) en la sociedad, y especialmente en el ámbito laboral:

No hay antídoto para el tsunami que llega. Seguimos jugueteando distraídamente en la arena, pensando en si nuestros hijos deben aprender inglés, chino o alemán, mientras acceden a la universidad de la esquina para licenciarse en una materia para la que ilusoriamente pensamos que no les faltará el trabajo. Lamentablemente no será así. Los especialistas advierten que nuestros hijos deberán adaptarse para trabajar en profesiones que hoy todavía no existen ni podemos intuír, y que nada menos que el 75% de las profesiones actuales dejarán de existir.

Leer artículo completo | ¿De qué van a trabajar nuestros hijos?

IX Carrera Solidaria Colegio Cervantes en Lugo

Os dejo una crónica en vídeo que resume lo vivido en la novena edición de la carrera solidaria del Colegio Cervantes de Lugo. Espero que os guste.

Entrevista en Xente R

Los amigos de R Galicia me han hecho una entrevista para la sección «Xente R» de su blog. Hablamos de diferentes temas relacionados con el fenómeno digital y el papel que juega en todo esto la educación.

Os dejo un pequeño extracto y espero que os guste:

“La llamada “Generación Y”, tuvimos que afrontar en primera persona y mediante el autoaprendizaje la llegada de la digitalización”

Leer | Entrevista completa

adicción teléfonos móviles

No, los teléfonos móviles no son una droga ni generan adicción

Cuando hablamos de la relación entre tecnología y salud, uno de los mitos más extendidos es el de que los teléfonos móviles inteligentes, los llamados smartphones, generan adicción.

Se trata de una creencia que cobra especial fuerza cuando el foco se pone en menores y público joven. De este modo, es muy común escuchar a diario comentarios entre padres o profesores del tipo: «Es que están todo el día enganchados» o «Se ponen como una fiera si les quitas el móvil».

A lo anterior hay que sumar la infoxicación que se produce desde muchos medios de comunicación a través de todo tipo de noticias poco fundamentadas o sensacionalistas, que no hacen sino aumentar el nivel de preocupación y alarma social. Atentos por ejemplo a este artículo publicado en ABC:

La cosa no mejora cuando algunos colectivos o profesionales organizan charlas y terapias para «desintoxicar» a la gente (véase este interesante post de Juan García hablando al respecto). Tal y como comenta Juan, muchos de estos foros se convierten en auténticas cámaras de eco donde los padres van a reafirmar lo que ya piensan y comparten argumentos del tipo: “es que están todo el día con el móvil”, “parecen adictos porque se lo quitamos y no veas la que montan”… “es que se sientan en un banco y no hablan, se whatsappean”… y al final salen todos de allí, encantados de haberse conocido. Fijaos por ejemplo en esta charla celebrada recientemente en Lugo:

 

Llama la atención el elenco de ponentes: jueces, policías, psicólogos, directores de ampas… ¿pero no se trata de hablar de salud y redes sociales? ¿dónde están los médicos? ¿dónde estás los psiquiatras? ¿dónde están los youtubers o expertos en Internet?

Es curioso, porque los que impulsan este tipo de ideas en torno a supuestas neoadicciones, suelen ser además las mismas personas que no dudan en poner sobre la mesa ciertos estudios que pretenden relacionar el uso de pantallas con todo tipo de problemas psicológicos o de salud.

¿Son los teléfonos móviles una droga o generan adicción?

De partida debemos decir que una adicción es un problema de salud serio y las drogas, sustancias muy peligrosas cuyo consumo causa por desgracia millones de muertes en todo el mundo. Con lo que, comparar a los jóvenes que pasan excesivo tiempo con el móvil con drogadictos, cuando menos, creo que es un atrevimiento, y si me apuráis, una irresponsabilidad. Y no soy el único que lo piensa.

Posiblemente la mejor y más fundamentada respuesta a esta pregunta no nos la deben dar jueces, policías o psicólogos como los del reportaje de Jordi Évole -que por cierto admiten que los móviles no están catalogados como adicción pero argumentan que son una enfermedad social-. La respuesta a la pregunta de si los móviles son una droga y si generan algún tipo de adicción nos la tienen que dar los médicos y, en definitiva, la ciencia.

En este sentido el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales que edita anualmente la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, determina que en el caso del móvil no se cumplen algunos de los patrones propios de las drogas (por ejemplo, ni se sufre síndrome de abstinencia, ni existe nivel de tolerancia que impulse a consumir «dosis» cada vez mayores) por lo que el uso excesivo de un dispositivo tecnológico como este no se debe tratar como una droga.

Y ojo que con esto no quiero decir, que las familias no tengan que educar a sus hijos en la desconexión, la empatía y el autocontrol y que, por supuesto, debamos estar al tanto y alerta de la vida digital que desarrollan nuestros menores o que podamos ir al médico de cabecera o al psiquiatra en caso de duda. Pero sí que es cierto que en muchas veces el problema surge porque se confunde causa con consecuencia. Es decir, si tu hijo tiene un trastorno de ansiedad, un comportamiento obsesivo-compulsivo o una depresión, a lo mejor está acudiendo al móvil para paliar esa situación, pero el móvil no es la causa, sino el síntoma, por decirlo de algún modo. 

¿Por qué algunos estudios relacionan problemas de salud con los móviles?

Porque son correlacionales. Y para explicar este tema una primera referencia interesante es lo publicado por Eparquio Delgado en el libro «Los nativos digitales no existen» en el que por cierto colaboran estupendos amigos y profesionales:

No tiene mucho sentido justificar la existencia de la adicción a internet a partir de estudios que encuentran relación entre un mayor uso de internet y la presencia de otros problemas. Sus defensores argumentan que un mayor empleo de la herramienta se relaciona con depresión, timidez, soledad, problemas en las relaciones personales o de pareja, falta de sueño, problemas en los estudios y en el trabajo, desórdenes en la conducta alimentaria y adicción a sustancias. El problema aquí es el que siempre nos encontramos con los estudios correlacionales: podemos suponer que el mayor uso de internet provoca estos problemas, que la existencia de estos problemas conlleva un mayor uso de internet o que ambos aumentan como consecuencia de otras causas. Podemos asumir incluso que un uso problemático de internet pueda acarrear en ocasiones consecuencias de este tipo, pero seguiríamos sin explicar cuáles son las causas de ese uso problemático. Sabemos, por ejemplo, que entre los antecedentes de la «adicción a internet» encontramos la soledad y el aislamiento, así como la baja autoestima. ¿No sería más útil entonces atender a lo que provoca ese aislamiento y esa baja autoestima en lugar de fijarnos en lo que la persona hace para reducir su malestar? Yo pienso que sí. De hecho, eso es lo que hacemos (o deberíamos hacer) los profesionales de la psicología.

Y en segundo lugar, y en relación con lo anterior, conviene destacar también el que posiblemente sea el estudio más completo realizado hasta la fecha, publicado hace solo unas semanas en la revista Nature y desarrollado por científicos de la universidad de Oxford.

La investigación utiliza datos de más de 350,000 adolescentes para concluir de manera persuasiva que, a nivel de población, el uso continuado de pantallas tiene un efecto casi insignificante en el bienestar psicológico de los adolescentes. 

El trabajo agrega los resultados de cientos de estudios que de algún modo tratan de relacionar problemas psicológicos con el uso continuado de dispositivos como los móviles y viene a demostrar que, dependiendo de cómo definamos el concepto de bienestar psicológico -por ejemplo la autoestima- el resultado será uno u otro. De este modo, y tras analizar todos esos estudios, la investigación determina que un mayor número de horas usando un móvil impacta en la autoestoestima de los jóvenes para bien y para mal lo mismo que comer patatas, es decir, tiene una incidencia insignificante, y hay otros factores como dormir bien, tener una dieta sana o incluso usar gafas, que sí que influyen muchísimo más.

¿Entonces no existen riesgos derivados del uso de los móviles o la tecnología?

Todo lo explicado anteriormente no significa que no existan riesgos, peligros o problemas para la salud derivados del uso de la tecnología digital y que próximamente explicaré en nuevos artículos, entre ellos por ejemplo, trastornos del sueño -por el uso continuado de pantallas antes de dormir- y, sobre todo, la ludopatía -que sí que está catalogado como un trastorno de salud grave- y que puede derivarse del uso de determinados vídeojuegos como se explica en este artículo.

Por todo ello, los que nos dedicamos desde hace años a formar en el uso positivo y responsable de Internet, no solo no tenemos problema en reconocerlo, sino que estamos profesional y socialmente comprometidos en formar, informar y evangelizar para tratar de reducir su incidencia en los jóvenes.

Resumiendo

En la mayor parte de los casos el uso constante del móvil no es sino la forma habitual de comunicación adolescente a día de hoy, considerada quizá extraña o antinatural para los que somos de generaciones anteriores pero completamente normal. Pensemos que la etapa en la que un ser humano tiene mayor necesidad de socializar es sin lugar a dudas la adolescencia y juventud y cualquier tecnología conectada se convierte precisamente en una poderosa herramienta para ello.

Por tanto, cuando nos quieren vender la idea de que la tecnología y las pantallas nos alejan, quizá no esté de más darle la vuelta a la tortilla y analizar todo lo que realmente hacemos día a día y todo lo que podemos conseguir tanto a nivel personal como profesional mediante un uso positivo:

Para terminar, y en relación con la imagen anterior, comparto este estupendo hilo de María Zabala que también debe servir para reflexionar sobre el tema:

taxis huelga españa

Por qué los taxis están en huelga en España y por qué se equivocan gravemente

Comparto bajo estas líneas una reflexión acerca de la necesaria transformación digital que requiere atravesar el sector del taxi en España tras la huelga y el conflicto generado con las VTC como Uber o Cabify en España.

Crónica en vídeo: San Antón 2019

Os dejo bajo estas líneas un vídeo en el que realizo una pequeña crónica de lo que ha sido mi experiencia en la Noche de San Antón 2019, tanto a nivel deportivo como lúdico.

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