Que no te la cuelen más: las tres reglas de oro para saber si una noticia es falsa

El bulo existe desde que el ser humano habita la Tierra. Es común a todas las lenguas y culturas y, aunque nos lo propusiésemos, sería prácticamente imposible erradicarlo.

Pero es que además, con la llegada de Internet, el medio más inmediato y global de cuantos hay, este intento de hacer creer a un grupo de personas que algo falso es real, no solo encuentra un caldo de cultivo perfecto para viralizarse en las redes sociales, sino peor aún, que comienza a ser todo un negocio para algunos medios digitales.

Porque suena triste decirlo, pero las noticias más vistas de las grandes webs informativas no suelen ser las más relevantes, sino las más estrambóticas. Y ya puede estar ocurriendo un terremoto en Pakistán con cientos de muertos, que al final el artículo más visto del día será el de un pastor devorado por cocodrilos. Es el negocio del bulo.

No solo eso, existe también un componente psicológico en la mentira digital que fomenta su existencia. Porque a día de hoy, no lo neguemos, a todos nos produce gustirrinín compartir en nuestros muros de Facebook, Twitter o WhatsApp todo tipo de noticias curiosas, misteriosas, alarmistas o lacrimógenas… Al final todas tienen un denominador común: son de clic fácil, no tardan en ser viralizadas pero resultan ser falsas. Aunque eso, la mayor parte de quienes contribuyen a que la bola de nieve se haga más y más grande ni lo sabe, ni le importa.

El problema es que las consecuencias de la difusión de un bulo son difícilmente predecibles y pueden quedar en una simple broma o leyenda urbana o pasar a escalas mayores generando alarma social, problemas legales… y mejor no sigo.

Por tanto, una vez asumido que nos ha tocado vivir en la era del bulo, me parece importante contribuir a explicar cómo y por qué se producen estas noticias falsas, y sobre todo, qué podemos hacer para identificarlas. Para ello usaré un ejemplo cercano y reciente:

Continuar leyendo «Que no te la cuelen más: las tres reglas de oro para saber si una noticia es falsa»

¡Alarma! Niña secuestrada hace un día pásalo rápido.

Si tu primera impresión cuando te llega un Whatsapp inquietante o lees una noticia por Internet es «no puede ser verdad«, haz caso a tu intuición y antes de reenviarlo, o compartirlo como un cosaco por correo o en tu muro de Facebook, hazle un favor a la humanidad: busca esa cosa en Google junto a la palabra «hoax«… y sorpréndete 😉

Enlace recomendado | Llamamiento a la responsabilidad digital

Llamamiento a la responsabilidad digital

Esta anotación está especialmente dirigida a todas esas personas que hacen un uso básico de la red.

Me refiero a aquellas que sólo se conectan, por ejemplo, para realizar alguna búsqueda en Google, recibir y reenviar todo tipo de correos electrónicos graciosos o dramáticos, conectarse al Messenger o al Skype, subir alguna foto a Facebook y aceptar casi cualquier cosa que se mueva en esta red social…

Así que, sin ningún tipo de acritud, y con la mejor de las intenciones, pueden darse por aludidos titos, titas, cuñados, cuñadas, madres, suegros, suegras, amigos de los cuñados, jefes de los amigos de los cuñados, primos de los jefes de los amigos de los cuñados… y demás fauna que a diario utilizan este medio de una forma totalmente irresponsable. Y me explico:

Si habitualmente ninguna de estas personas abriría las puertas de su casa o su empresa a un desconocido, o por ejemplo, se llevan las manos a la cabeza al ver una noticia en el periódico o televisión sobre diferentes fraudes, o incluso yendo más allá, cuando reciben una llamada comercial a las tres de la tarde ponen el grito en el cielo argumentando que se trata de una molestia innecesaria y que están cansados de este asoso y derribo… entonces, ¿Por qué no tienen ningún reparo en internet para apoyar todo aquello que en el mundo analógico están criticando? ¿No es esta una actitud irresponsable?

Soy muy consciente de que la revolución digital ha pillado a muchos «tarde» y la adaptación a este nuevo entorno cuesta. La brecha digital que existe en nuestra sociedad es por tanto incuestionable y por eso abogo por una formación contínua en todas las edades y sectores de la población. En la medida de mis posibilidades, siempre trato de explicar a gente con la que me relaciono, cómo se debe usar Internet y cuáles son los principales riesgos y peligros (si es que los hay), pero aún así me cuesta mucho entender, cómo a estas alturas de la película, todavía hay gente de a pie, que utiliza Internet de una forma incoherente.

Raro es el día que no recibo un correo con copia abierta a cientos de destinatarios que a su vez van a reenviarlo a otros cientos y así sucesivamente, con una niña perdida, o a la que falta un brazo, o a la que hay que donar 100 dólares para que pueda ser operada de urgencia en un hospital de Chicago. Niña que por supuesto no existe, doctor falso y mentiras a tutiplén. Malditos hoax. Pero si ninguna de estas personas en su sano juicio se creerían estas historias en el mundo físico… ¿entonces por qué se lo creen en el mundo digital?… y lo que es peor, ¿Por qué siguen alimentando el bulo?

Mención aparte merecen las aplicaciones de Facebook para saber quién visita tu perfil, para contarte el chiste de tu vida, o para abrir una galletita de la suerte y saber qué clase de animal eres en el horóscopo chino. Aplicaciones que estas mismas personas insisten en compartir con toooooooooooooodos sus contactos en una especie de histeria colectiva que algún día de estos terminará en apocalípsis.

Personas con vello púbico, con carrera, con reputación y amplia vida social. Sí, son esas mismas personas que a diario se empachan de galletitas de amor en la red y se desaniman porque a su granja en Facebook le faltan unas vaquitas… Por favor, dónde vamos a parar.

El no entender o conocer una herramienta, no implica que se tenga que hacer un mal uso de ella. Tampoco es excusa la edad o el «esto ya me ha pillado un poco tarde y total, para lo que lo uso… no me hace falta más». Sí que hace falta más, señores. Lo que hace falta son ganas de aprender, igual que uno aprende a cocinar, a conducir o a bailar salsa. Aprender día a día, cada vez un poquito más, y ser un poquito más críticos con todo lo que «nos llega» a través de Internet, igual que ya lo somos con lo que nos encontramos en la prensa, la tele o la vida real…

Somos muchos los que queremos ayudar porque al final redundará en el bienestar de todos y en el avance digital.

Por favor, si estás de acuerdo con este texto, difúndelo para que entre todos podamos poner un poco de cordura en este mundo de la red.

El dibujo más grande del mundo era un «hoax»

Resulta que la historia que os comentaba hace un par de dias sobre la ilustración más grande del mundo dibujada por la trayectoria de un paquete viajando por el mundo y seguida a través de GPS, ha resultado ser un «hoax«.

Para los que escuchéis por primera vez esta expresión os comento que se trata de un bulo, de un engaño, de una mofa a través de la red. Lo confirman desde DHL:

«Una portavoz de la compañía ha asegurado que permitieron a Nordenankar grabar en su almacén de Estocolmo para un proyecto de estudios, pensando que la grabación jamás iría más allá de la escuela de bellas artes. El equipo GPS nunca fue enviado alrededor del mundo.»

Eso si, la noticia nos la han colado a muchos bloggers, incluso a muchos medios. Os recomiendo leer los hoaxes más famosos de la historia de la red.

Gracias por el aviso | Manuel