Bin Laden ha muerto, la prensa en papel también

Quien haya visitado el quiosco esta misma mañana se habrá encontrado con que las portadas de todos nuestros queridos periódicos salen a la calle con una noticia increíble: «Bin Laden ha muerto»

El problema es que «el notición», sobre todo en el caso de los rotativos españoles, llega con más de 24 horas de retraso y vuelve a poner de manifiesto la incapacidad de la prensa tradicional para competir en un mundo informativo donde prima el real time.

Osama bin Laden fue abatido a la una de la madrugada del día 2 de mayo en Abbottabad (Pakistán), las diez de la noche del día 1 de mayo en Madrid, demasiado tarde para las redacciones de muchos periódicos que a esa hora -de un domingo- ya casi piensan en irse a dormir. Bin Laden murió primero en Twitter (un vecino se encargo de contar la operación, sin saberlo) y la secuencia de los hechos ratifica el poder de los blogs, las redes y los medios sociales para contar qué está ocurriendo segundo a segundo.

Seis horas y media después, a las 4.30 de Madrid, el propio Barack Obama se encargaba de dirigir un mensaje a la nación con la noticia de la muerte del terrorista. Nuevamente, las redes fueron más rápido y cinco minutos antes la noticia se filtraba en Twitter a través de una persona del gabinete de comunicación del presidente. A las 4.37 ya se había modificado la entrada en Wikipedia (versión inglesa) y diez minutos más tarde, lo hacía su versión española (lo que significa que a esa hora había editores de la plataforma funcionando).

También en esos momentos periodistas digitales de todo el mundo echaban humo para actualizar las páginas de sus medios -no sin algún gazapo importante-, mientras que periodistas analógicos, de los del papel de toda la vida, probablemente roncaban en la cama y soñaban que algún día darían el titular de su vida…

Tal y como están las cosas y a este ritmo, probablemente sus sueños se conviertan pronto en pesadillas.

Touriño, ese presidente que quería parecerse a Obama

Mirada altiva hacia la izquierda. Traje oscuro, corbata roja y camisa blanca… Todo eso, un lema, y un photoshopeado con tonos oscuros en la blanquita piel de este socialista coruñés.

Todo vale para el equipo de campaña de Emilio Pérez Touriño, candidato a la presidencia de la Xunta de Galicia, con tal que se parezca al recién y victorioso presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama.

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No hay más que caminar por cualquier ciudad gallega para encontrar las calles llenas de carteles de Touriño que copian inspiran, salvando las distancias, a Obama. Eso si, parece que esta vez, los creativos de campaña han sido más moderados con el photoshop que aquellos que hicieron rejuvenecer a Fraga unos 20 años, en las elecciones pasadas. Una muestra más de todo lo que conlleva el marketing político.

Imaginación y valor

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Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede soportar demasiados grandes planes. Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país; de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une a un propósito común y la necesidad al valor.

Barack Obama, nuevo presidente de los Estados Unidos de América, en su discurso inaugural.