Campaña de Unicef para para concienciar a los niños (y no tan niños) de los peligros de compartir cierta información en redes sociales

Hay un par de preguntas que deberíamos hacernos siempre antes de darle al botón “publicar” en cualquier red social: ¿la configuración de nuestro perfil está abierta al público y por tanto cualquier persona puede ver o guardar la información que voy a compartir? ¿Esa foto, texto, audio o vídeo que voy a publicar podría llegar a afectarme negativamente en un futuro?

Pensadlo bien, porque como he comentado en otras ocasiones, en el mundo digital ocurre un fenómeno muy curioso y digno de estudio sociológico. Muchas personas que son recelosas a la hora compartir su vida privada en el mundo físico (real) pierden completamente el sentido común cuando desembarcan en redes sociales exponiendo detalles de su vida íntima de los que la mayoría de las veces no son conscientes.

Y aunque la campaña que comparto hoy, está especialmente dirigida a menores, cuya inocencia y corta experiencia pueda llegar a justificar que aún no tengan esta mentalidad responsable sobre su vida privada cuando interactúan en plataformas como Facebook, Twitter, YouTube o Instagram, la llamada podría dirigirse también a muchos adultos que a estas alturas de la vida ya deberían tener curtido el sentido común.

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