Las consecuencias de tener unos gobernantes analfabetos digitales y una prensa inadaptada

Matar moscas a cañonazos; entrar como un elefante en una cacharrería; ponerle puertas al campo…

Cualquiera de estas populares expresiones sirve para resumir lo que el Gobierno pretende hacer con el proyecto de Ley de Propiedad Intelectual, y que obliga a Google, y otros agregadores, a compensar a los editores algunos editores por publicar sus contenidos sujetos a derechos de autor.

Una medida tan injusta como ineficaz que deja patente el deficiente conocimiento que tienen nuestros gobernantes en materia digital, al tratar de adulterar y condicionar el principal ADN que mueve la red: los enlaces. Tratar de imponer una tasa a plataformas que promocionan y posicionan noticias va contra natura del propio medio Internet y solo podrán causar, a la larga, más problemas y desventajas que beneficios.

Pero no tratemos de echar la culpa únicamente al gobierno. En este despropósito de medida también hay otros responsables (y benefactores) directos: las grandes cabeceras mediáticas de este país, grandes grupos editoriales, que no han sabido ni han querido adaptarse al nuevo entorno de información que exige la sociedad digital, con modelos de negocio obsoletos y deficitarios que enquilosan una industria agonizante. Una industria incapaz de encontrar las soluciones a las que sí han llegado en otros mercados homólogos como el de la música.

Sus pataletas, rabietas, y en definitiva, su presión, parece funcionar en unos políticos seducidos por la idea de beneficiar a la misma prensa sobre la que tendrá más capacidad de influir a partir de ahora. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Ya lo dijo Alex de la Iglesia hace un año

Hay que ser humildes, estar agradecidos y pedir perdón por haber fallado muchas veces […] Nunca reconocemos nuestros errores. Pero el asunto es más serio de lo que parece […] Somos como una imagen grotesca de nuestro propio entorno. Sin embargo, podemos cambiar. Podemos y debemos llegar a un acuerdo entre todos y entender que no hay una manera de hacer cine, sino muchas y que debemos contemplarlas todas. Necesitamos leyes, que protejan la cohexistencia de todos los sectores industriales y eso incluye también al cine […]

En su discurso a la Academia durante la Gala de entrega de los Premios Goya 2010. El resto, es historia.

Constitución española: artículo 20

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1. Se reconocen y protegen los derechos:

  1. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
  2. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
  3. A la libertad de cátedra.
  4. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Solo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Vía | Merodeando
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